Ezequiel Galli: “no había forma de poner una barrera física para que el virus no entre”

El intendente de Olavarría, a solas con Central de Noticias. Un pantallazo de la pandemia en primera persona, como gestor principal del Partido. Admite que el sistema de fases se volvió más dinámico y menos objetivo, y apeló –otra vez- a la responsabilidad social con los cuidados. “Uno entiende el hartazgo, pero hay que seguir con el distanciamiento social y las medidas” dijo. La economía, la ayuda social, y un espacio para la política.

_______________

No son tiempos fáciles para gestionar. Con las medidas correspondientes, en una jornada donde la preocupación sobre la situación sanitaria estaba como escenario de fondo, Central de Noticias tuvo la oportunidad de dialogar, a solas, con el intendente Ezequiel Galli.

El joven mandatario de nuestra ciudad, iniciando (en una situación mundial inédita) su segundo mandato, tiene un desafío importantísimo por delante: gestionar Olavarría en medio de una pandemia. La situación actual, las complicaciones, los obstáculos y, siempre, hay espacio para la política. El grabador se enciende y es momento de charlar, largo y tendido.

– ¿Cómo ha sido el balance general de la gestión de la pandemia, a sabiendas que aún falta mucho para su solución final?

-Cuando arrancamos a hablar de los protocolos en enero era porque teníamos gente proveniente de China trabajando en la ciudad, y empezamos a trabajar con la empresa. Ya se vislumbraba un panorama complejo, más viendo lo que pasaba en algunos lugares de Italia y España. Por suerte nos pudimos preparar, tuvimos tiempo, acomodamos el sistema de salud y tampoco tenemos hoy (hasta hoy por las dudas lo digo) un impacto tan fuerte en nuestra ciudad. Unas 35 personas fueron internadas en el Hospital, tuvimos que lamentar 10 fallecimientos, todos con comorbilidades importantes. Como dicen los médicos, la gota que rebalsó el vaso fue el COVID-19 y gente que realmente tenía muchos problemas preexistentes de salud. Después la gran mayoría de los infectados transitó la enfermedad en su casa, muchos de ellos sin síntomas, otros con anosmia o un poquito de fiebre, de dolor de garganta, no mucho más que eso y fuimos del interior uno de los primeros en afrontar el pico de contagios. Tuvimos que lamentar 18 casos y otros días con más, incluso, pero tenemos el hospital preparado para eso, nunca tuvimos riesgo de tener los respiradores ocupados, muy poca gente hospitalizada por COVID-19, así que estamos trabajando en eso, apostando a que esto continúe de esta manera.

 

 

¿Tiene preocupación no sólo por la situación de Olavarría sino que además los distritos de la región?

-Hubo una videoconferencia con el gobernador y el ministro Gollán y hay una preocupación de lo que se está viendo en el interior, hay lugares del interior donde hay un sistema de salud casi colapsado, hay localidades muy chicas que no tienen un sistema de salud como para afrontar una situación compleja, se está viendo con preocupación el aumento de casos en el interior, como que se está trasladando el virus hacia el interior. Algo que iba a suceder, no había forma de poner una barrera física para que el virus no entre a una ciudad, porque los trabajadores esenciales se mueven de una ciudad a otra y ha sucedido. Lo que está sucediendo en otros lugares es lo que nos pasó a nosotros en junio.

-En este sentido, ¿contemplan una mayor demanda del Hospital por casos de distritos vecinos? ¿Están preocupados por esa situación?

-Nosotros vamos a ser solidarios siempre y cuando podamos. Tres pacientes que tuvimos internados son de Laprida y probablemente vengan de otras ciudades también. Siempre digo lo mismo, nos puede pasar a cualquiera de nosotros, por qué no pensar que nosotros vamos a tener el sistema de salud de alguna manera cubierto, sin camas disponibles y tengamos que atender a un vecino de Olavarría en otro Municipio y tendrá que ser así porque estamos ante una pandemia. Esto es similar a una guerra y en las guerras hay que cubrir como sea la necesidad, y en este caso la necesidad sanitaria de cualquier vecino de la provincia. Estamos acostumbrados, los olavarrienses, a que los vecinos de la región vengan a atenderse a nuestro sistema de salud porque tenemos un Hospital que tiene profesionales de primer nivel, que ha crecido en estos últimos 30 años de una manera exponencial y muy importante, así que lo tenemos presente y sabemos que seguramente tengamos que seguir recibiendo pacientes de otras localidades.

 

 

-Usted ha dicho en reiteradas ocasiones que el sistema de Fases es “objetivo”. En base al contexto y al diálogo con Carlos Bianco, de la Provincia, ¿cree que se ha vuelto un sistema más dinámico y menos objetivo?

-El sistema de fases arrancó como un sistema objetivo, primero fue un caso en los últimos 21 días para poder pasar de fase, que era algo imposible de cumplir, por lo menos en localidades como Olavarría, Tandil, Mar del Plata, Bahía Blanca, Junín. Luego se modificó, eran 10 casos cada 100 mil habitantes en las últimas dos semanas. Pero también entran a jugar algunos otros factores que hacen que sea menos objetivo: la ocupación de camas disponibles, nos pasó de tener un solo paciente internado por COVID-19 en todo el hospital, y eso entra a pesar en la decisión de mantenerte o no en Fase 5. También está la positividad, la cantidad de contagios de acuerdo a la cantidad de testeos que estás haciendo. Nosotros tenemos mucha cantidad de testeos por tener el laboratorio municipal, que fue una gran decisión del sistema de salud, y de esa gran cantidad de contagios tenemos muy pocos positivos. Nosotros quizás en un día hacemos 60 testeos y nos da un positivo, esa tasa de positividad también entra a jugar porque habla de que no hay circulación comunitaria.

– ¿Cómo es el diálogo con Carlos Bianco, en esta “subjetividad”?

-Todos los sábados me comunico con él o él se comunica conmigo. Él generalmente los sábados en su despacho revisa cada una de las localidades y establecen con el equipo de la Jefatura de Gabinete en qué fase continúa cada municipio. Ha pasado de tener más cantidad de casos de lo que dice el sistema de Fases pero tener muy poca gente internada y una positividad baja y eso nos permitió mantenernos. Pasar de Fase 5 a Fase 4 implicaba el cierre de los gimnasios (NdeR: realizada la entrevista, Olavarría continuaba en Fase 5). Los gimnasios estuvieron cinco meses cerrados y hace dos semanas que pudieron abrir, hay que pensar que hicieron una gran inversión para poder abrir, entonces volver a hacerlos cerrar las puertas es una decisión compleja. Uno va siempre va poniendo en la balanza los distintos condimentos para tratar de encontrar ese equilibrio.

-¿Cómo es gestionar este cierre de la ciudad y los controles de ingreso?

-Uno dice tenemos la ciudad cerrada, ¿tiene sentido seguir cerrando la ciudad? puede que sí, puede que no, uno lo piensa y lo va evaluando permanentemente. Muchos de los contagios que tuvimos en la última semana son trabajadores esenciales que van a trabajar a localidades vecinas. Vamos a poner el ejemplo más claro que es el Servicio Penitenciario: el 70% de los trabajadores de la Unidad 7 de Azul son de Olavarría, entonces si vos decís los penitenciarios no pueden viajar más se quedan sin personal, ¿cómo haces para asistir una cárcel sin personal? No podés salir a buscar o contratar porque es personal que está capacitado, por lo cual ese personal va a seguir yendo a trabajar a la localidad y seguramente vuelva contagiado como nos pasó, pero asintomático. Llega al control, dice “vengo de trabajar”, llega a la casa y contagia a la mujer, al hijo y empieza a propagarse el virus. Esa situación se va a seguir dando, en la policía Bonaerense también hay muchos efectivos de la fuerza que van a trabajar a otras ciudades y se han contagiado, muchos transportistas que van al AMBA a buscar mercadería y se han contagiado. Uno ve que hay cierto hartazgo de la ciudadanía y cierta relajación de los cuidados, por eso hacemos tanto hincapié en que hay que seguir con el distanciamiento social, seguir lavándose las manos, usar el tapabocas. Hasta que no aparezca la vacuna seguramente esto sea de esta manera, hemos visto en otros países como hubo rebrotes por las vacaciones de verano, estamos a escasos meses de las vacaciones de verano, por lo cual es un verdadero desafío para todos esta nueva normalidad que vamos a tener.

– ¿Qué interpretación hace cuando se lo relaciona con ciertas movilizaciones en la ciudad, como las que protestan contra la Reforma Judicial y otros temas?

-Lo interpreto como una chicana política, también como la doble moral de los medios de comunicación. Cuando hay una marcha que tiene que ver con la reforma judicial es una marcha anticuarentena y cuando hay una marcha que tiene que ver con cuestiones de ideologías políticas pero que son del otro lado no se comunican prácticamente. Siempre dije que todos estuvieron libres para marchar, como lo hicieron los trabajadores de Cerro Negro, los artistas callejeros, otros tantos grupos, los jardines maternales, los periodistas, todos tuvieron la posibilidad de marchar y nosotros no molestamos nunca a nadie y dejamos que se expresen libremente porque estamos en democracia. No veo ningún riesgo a que la gente salga en su auto a tocar bocina por el centro. Una cosa es que se junten mil o dos mil personas todos aglomerados y todos amontonados y otra es que salgan a tocar bocina en el auto a modo protesta, que puede ser a favor o en contra del gobierno, o a favor o en contra nuestro, o de lo que sea. Esas chicanas políticas están, van a seguir estando, hay que convivir con eso y tratar de hacer oídos sordos porque lo que buscan es correrte del eje de la gestión.

 

 

-¿Cómo analizan los contagios que se han dado en nuestra ciudad?

-Lo que hemos visto es que la gran mayoría fueron en reuniones sociales a puertas cerradas. No tienen que ver con las salidas recreativas, ni con los bares, restaurantes, empresas, pymes, que tienen los protocolos que se cumplen, o los comercios de la ciudad que están abiertos con protocolos. La gran mayoría fueron en ámbitos cerrados, donde la gente se junta y comen 10 personas en una mesa, y pasan horas sentados y conversando, comparten el vaso, el plato, el cubierto, el mate. Mucha gente sigue tomando mate, uno no lo puede entender, anda por los barrios y ves los chicos tomando del pico y compartiendo la cerveza, hay mucha gente que no le ha generado ningún respeto esta enfermedad y siguen haciendo la vida totalmente normal. El Estado no puede estar detrás de cada ciudadano a ver si hace bien o mal las cosas. Sí estamos detrás de las denuncias, como el caso de la fiesta con 30 personas que hubo el sábado pasado, hubo una denuncia, fue Control Urbano y se suspendió la fiesta, se hizo un acta de infracción, estamos haciendo muchas actas e infracciones, pero la realidad es que después de tantos días, uno entiende que la gente se empiece a cansar. Cualquier ciudadano que ve que ningún conocido suyo estuvo contagiado, que la letalidad ha sido baja en comparación con otros lugares y dice “esto no es para tanto” y se relaja, y es ahí cuando tenemos los picos de contagios. Tenés un asado con 15 o 20 personas y si había uno contagiado es muy probable que por los menos 10 salgan positivos y lleguen a su casa y contagien a su familia. Por eso siempre digo que podemos volver a tener un pico en cualquier momento y estamos preparados para eso, siempre pensando que el sistema hospitalario no tiene que llegar a colapsar.

– ¿Cree que hay una desvalorización del trabajo del personal de Salud?

-La gente arrancó aplaudiéndolos todos los días a las nueve de la noche, durante 30, 40 días. Los aplausos comenzaron a ser cada vez más silenciosos y a medida que la gente volvió a la normalidad uno se va olvidando de que en el Hospital hay gente que está poniendo en riesgo su vida: desde el personal de limpieza que tiene que entrar a limpiar una habitación donde estuvo un enfermo de COVID, ambulancieros, enfermeros, telefonistas, administrativos, que son los que se encargan que el Hospital tenga insumos, médicos, todos son un equipazo. Incluso están trabajando con menos cantidad de gente, porque muchos de ellos son personas de riesgo y están trabajando quizás desde su casa, llamando a los positivos para ver cómo están, o haciendo un trabajo que sirve, suma, pero no los tenemos en la trinchera. Esta semana 11 trabajadores de un servicio en particular del Hospital están contagiados y buscamos por todos lados el recurso, que por 10 o 14 días no lo vamos a tener. Me parece que hay que pensar un poquito cuando uno decide juntarse a comer o romper las normas, está poniendo en riesgo el sistema de salud, me parece que tenemos que pensar un poco en ellos que realmente están arriesgando su vida por cuidarnos a todos, es un mensaje interesante que tenemos que dar.