“Dejar morir”, la historia que tiene como escenario la Unidad 2 de Sierra Chica

Días atrás el Comité contra la Tortura, dependiente de la Comisión Provincial por la Memoria, dio a conocer su ya tradicional Informe “sobre el sistema de encierro y las políticas de seguridad, salud mental y niñez en la provincia de Buenos Aires. Entre datos tan reveladores como estremecedores, se dio a conocer una cruda historia que tiene como escenario la cárcel de máxima de seguridad ubicada en la localidad olavarriense.


 

Jorge Marcelo Celenteno Arce, ese era su nombre. Seguro a muchos no les suene ni les remita a nada, pero sí se alude es que es la persona que años atrás se hizo pasar por el juez Norberto Oyarbide y engañó por completo a efectivos policiales de la ciudad de Lincoln, a tal punto llegó que, tal cual lo ordenaba vía telefónica desde una cárcel, hizo que envíen a una efectivo policial joven a hacer tareas encubiertas en una presunta investigación por narcotráfico.

 

 

La agente, que pasó a ser la victima principal de toda historia, concurrió a varios encuentros con delincuentes y en uno de ellos fue violada. Las exigencias rozaron lo ridículo pero los policías nunca dudaron de la voz del otro lado del teléfono, que en un momento aseguró también ser un funcionario del Ministerio de Seguridad.

 

El otro escenario de este particular caso fue, precisamente, Sierra Chica desde donde el recluso realizaba las comunicaciones. El caso se conoció en octubre del 2015 y desde aquel entonces no se supo mucho más acerca de la situación de Celenteno Arce, salvo en abril del año pasado, cuando se conoció su fallecimiento. Las crónicas sobre esa noticia ahondaron más en el engaño y, por ejemplo, en cómo fue removida toda la cúpula policial implicada en el caso que las causas de su muerte en sí.

 

 

Todo eso ahora fue develado en el reciente informe del Comité Contra la Tortura, su edición N°14 del siempre titulado “El Sistema de la Crueldad”. Entre un sinfín de datos, que son abordados en otro artículo de la Central, se arriba al capítulo 7 titulado “muertes bajo la custodia del SPB”. “Dejar morir” el nombre del apartado en cuestión.

 

Desde la Comisión Provincial por la Memoria se detalló que desde el 2018 se inició el contacto con la pareja del recluso, un vínculo que se mantuvo hasta la muerte de Celenteno Arce a los 52 años, “luego de 16 meses de deficiente asistencia de su salud”, según se reprochó.

 

 

En el capítulo se da cuenta del delicado cuadro de salud que el hombre padecía desde hacía ya más de una década pero, a la par, de cómo a fines del 2017 se decidió su regreso a la Unidad 2 de Sierra Chica, “donde tenía una prohibición de ingreso por episodios de violencia por parte del Servicio Penitenciario, ocurridos en 2016. Allí un grupo de agentes lo golpearon y lo amenazaron: “te vas a morir acá, no te vamos a sacar”. Los informes médicos y las decisiones del juzgado harían cumplir la sentencia penitenciaria”, puede leerse en el informe.

 

Celenteno Arce en cuestión de pocos meses llegó a bajar alrededor de 20 kilos, una situación que fue advertida y denunciada ante el Juzgado de Ejecución Penal de Junín. Un planteo sobre el que luego la CPM insistió y presentó un habeas corpus requiriendo el traslado, presentación en la que se sostuvo “que la presencia de Jorge en esa unidad implicaba un riesgo inminente a su integridad física, no sólo por la falta de atención médica sino porque además seguía siendo víctima de agresiones físicas por parte del personal penitenciario”.

 

 

El detalle de la situación da cuenta del estado en el que su pareja lo encontró en mayo de 2018 durante una visita y como todo se agudizó con el cierre de ese mismo año. “En noviembre fue atendido en el hospital de Olavarría, donde le dijeron que por su estado de salud no debía estar en una cárcel”, se precisó a medida que se enfatizó cómo cada una de estas situaciones fue notificada al Poder Judicial juninense “sin obtener resultados favorables”.

 

“En marzo, un año después de la primera presentación, el Juzgado de Ejecución Penal (JEP) requirió informes médicos al área de Sanidad para evaluar un traslado. Para entonces, Jorge presentaba un visible decaimiento físico y anímico: padecía diarrea y vómitos, y tenía dificultades para caminar. En abril el JEP dispuso atención médica y gestión de pasajes para su pareja. El 20 de abril lo internaron en el hospital de Olavarría donde falleció seis días después”, se concluyó.