Coopelectric celebró 92 años y recordó la historia de la luz eléctrica en Olavarría

 

Este miércoles se conmemora el 92 aniversario de Coopelectric. Desde la institución se realizó un repaso de los principales hechos que llevaron a su fundación. Un recorrido histórico y de reconocimiento a los pioneros y actuales trabajadores.  


 

En el marco del 92° Aniversario de Coopelectric que se celebra este miércoles, la institución recorrió datos históricos, el contexto de fundación y reconoció a los pioneros fundadores y a todas las generaciones de trabajadores que se desempeñaron durante estos 92 años al servicio de la comunidad.

 

Desde los primeros faroles

 

A mediados del siglo XIX, Azul era en la práctica una especie de capital del centro de la Provincia de Buenos Aires, donde predominaba un gran desierto habitado en buena parte por los pueblos originarios.

 

Con el correr del tiempo, la confianza por vivir en estas llanuras crecía. Por entonces se formaba un caserío a orillas de un arroyo que se llamaría en el tiempo Tapalqué, se insinuaba un pueblo en ciernes.

 

En 1867 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires dispuso la creación de un partido, que Azul debía delimitar. Nace el pueblo de Olavarría. El caserío inicial crecía y al tener forma de pueblo comenzaron a funcionar algunas instituciones y a escucharse el pedido de luz pública, en un tiempo que la gran noticia fue la llegada del ferrocarril cuando el siglo ya se terminaba.

 

Año 1900: agua y luz pide el pueblo, según se refleja en las páginas de El Popular, donde han quedado grabados los pasajes salientes de esa historia inicial de Olavarría.

 

La calle de la Luz

 

Por esos tiempos llegó a Olavarría, desde Buenos Aires, la empresa Ángel Brumana que hizo un ofrecimiento al municipio para instalar faroles que funcionaban a gas acetileno. Se instaló alguno frente el municipio, pero centralmente en la calle Necochea, que se la denominó “la calle de la luz”.

 

No había por entonces vehículo alguno por la noche, los mateos sólo transitaban durante el día, y la calle Necochea era el camino hacia la estación, pues en la noche pasaba un tren de pasajeros hacia Bahía Blanca, y otro desde Bahía a Constitución. Por eso, las personas que viajaban buscaban la Necochea para tener un camino a la vista.

 

Como el costo de los faroles y de la concesión era algo costoso, se reclamaba que solo estuvieran encendidos hasta la medianoche, “porque nadie queda en pie después de esa hora” se decía, y había que pedirle al Ferrocarril del Sud, se opinaba, que el cruce de los trenes que mencionamos fuera durante el día.

 

En 1905 se celebra que había llegado la electricidad en alguna forma, y unos 50 focos “con poder luminoso de 500 bujías cada uno”. También por aquel entonces, se logró la comunicación telefónica directa con la ciudad de Azul. Un gran adelanto, por cierto.

 

En 1907 continuó la lucha por disponer de un servicio eléctrico amplio y efectivo. Se intentó formar una Sociedad Anónima, pero nada se logró.

 

En 1908 Olavarría es declarada ciudad por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires y en 1909 hubo otro contrato con el concesionario Ángel Brumana. Por ese tiempo quedó establecida la comunicación telefónica Olavarría – Buenos Aires.

 

El 3 de julio de 1910, se celebra la llegada del servicio eléctrico: “luz admirable hasta la una de la mañana en el centro del pueblo” mencionaba el diario local.

 

 

Aparecieron los primeros de los usuarios del servicio eléctrico en Olavarría, y se menciona a la Sociedad Anónima de Electricidad. En el Parque Mitre se construyó un galpón con dos motores que producían la energía. Lo que fue el piso de esa usina subsiste, a pocos metros de la calle Belgrano. Por aquel entonces desde diversos sectores se pedía electricidad, pero a todos los barrios no se podía llegar.

 

Durante las primeras décadas del Siglo XX se levantaron los magníficos edificios del Banco de Olavarría y del Banco Edificadora, se construyó la sede de la Municipalidad, el Teatro Municipal, nacieron distintos Clubes, surgieron nuevos edificios para los bancos Nación y Provincia de Buenos Aires, se construyó el ingreso al cementerio municipal, empedrados, la Delegación Municipal, Escuelas, llegaron las primeras fábricas cementeras, y tantos otros avances.

 

El contexto sumado a la fuerza de trabajo, el crecimiento y el desarrollo local propiciaron las condiciones para que algunos vecinos tuvieran la inquietud de crear una Cooperativa de Electricidad.

 

Contexto de fundación

 

Hacia mediados del año 1928 operaba la Concesión del Servicio Eléctrico en Olavarría, la empresa, que en un inicio tuvo capitales locales, SALEO (SA de Luz Eléctrica Olavarría). Pero en septiembre de ese año fue vendida a un Trust norteamericano, la Compañía Sudamericana de Servicios Públicos “SUDAM”, que tenía más de 80 usinas en todo el país, principalmente en el sur de la provincia de Buenos Aires. Esta empresa monopolizaba el servicio y cobraba tarifas excesivamente altas. Por ello, frente a esa situación un grupo de vecinos comenzó a organizarse con la intención de crear una cooperativa local, teniendo en cuenta que por aquellos días expiraba la concesión del servicio.

 

El 21 de septiembre de 1928, la ciudad conoció el “manifiesto” dirigido a la población, que circuló por los diarios locales y en volantes que fueron repartidos casa por casa. Allí se invitaba a los vecinos a participar de una reunión que se realizaría con el objetivo de sentar las bases de esa iniciativa popular. La primera reunión pública tuvo lugar el 23 de septiembre y finalmente se convocó a otra para el 30 de septiembre, en la que se funda la Cooperativa Municipal de Electricidad de Olavarría para comenzar a competir con el trust.

 

Ese grupo fundador estuvo integrado por Rodolfo F. Aramburu, Victoriano Arroyo, Francisco Baltz, Juan B. Costa Rubert, Juan A. Errecart, Jesús B. Gómez, Martín Gregorini, Sergio Herbón, Guillermo Hoffmann, Lucas Lázaro, Francisco Louge, Antonio Mazzuchi, Aristóbulo Moya, Antonio Pelegrino, Guillermo Pelliccioni Triaca, Cipriano Pérez, Claudio Presa, Dionisio Rigada, Pedro Ruiz, Federico Sacher, Guillermo Striebeck, José M. Ventre, Carlos U. Videla Rivero, Juan P. Winggler.

 

 

Luego de analizar y consensuar el caso en la Municipalidad, el 29 de octubre se sancionó la Ordenanza Municipal que decía:

 

Artículo 1º: La Municipalidad de Olavarría apoya decididamente la formación de la Cooperativa de Luz Eléctrica de Olavarría”.

Artículo 2°: Las acciones no serán de un valor mayor de cincuenta pesos y podrán cubrirse en cuotas mensuales de dos pesos”.

Artículo 3°: Declárase adherida la Municipalidad como cooperadora, de la Sociedad mencionada, con un número de acciones que se fijará una vez que se haya suscripto el capital inicial por parte del vecindario”.

Artículo 4°: Una vez constituida la Sociedad, la Municipalidad adjudicará a la misma el servicio de alumbrado público con exclusividad de toda la otra institución similar”.

 

El 4 de noviembre se realizó una asamblea en la que se otorgaron atribuciones a la comisión organizadora para elaborar los estatutos, que una vez creados fueron entregados a todos los “vecinos adherentes” a la Cooperativa.

 

Mientras tanto, el 1 de diciembre de 1928 la SUDAM se hizo cargo de la usina de la ex SALEO, como compradora de la totalidad del paquete accionario. El “trust” americano buscaba una concesión por diez años, ya que el acuerdo existente con la Saleo condicionaba la concesión del servicio hasta agosto de 1930, término por demás exiguo para redoblar las inversiones que hacían falta.

 

La SUDAM, que estaba al tanto de la iniciativa local, comenzó a difundir una propuesta por medio de la cual señalaba las ventajas que sólo podían ofrecer las grandes entidades, tales como la implementación de equipos de generación y costos de energía más reducidos. Argumentaba que para una institución que recién se iniciaba y contaba con escasos recursos, eso era algo imposible de obtener.

 

No obstante, para 1929 la Cooperativa Municipal de Electricidad puso en marcha la suscripción de acciones y, simultáneamente, el directorio realizó una evaluación de mercado para conocer el número probable de consumidores que la Cooperativa sumaría cuando tuviera su propia usina. La suscripción de acciones se vio contenida y la Compañía Sudamericana, a la que se le vencía el plazo de concesión, duplicó su oferta acerca de la reducción de las tarifas de electricidad y fuerza motriz.

 

En el año 1930 cae el Gobierno radical de Hipólito Yrigoyen en el primer Golpe Militar que sufrió nuestro país, y con el todos los gobernadores e intendentes. Con 821 accionistas, y sin gobierno Municipal, se avanza igual, aunque lentamente en el diseño de la Cooperativa.

 

La Cooperativa ganó un amplio reconocimiento por parte de las autoridades municipales y eso dio lugar a la consolidación del movimiento cooperativo. El presidente de la primera comisión provisoria fue Martín Gregorini, y el presidente del primer directorio fue Antonio Pelegrino.

 

En agosto de 1931 se abrieron los sobres de una Licitación de motores para la Usina de la Cooperativa, pero dada la crítica situación económica mundial de esos años, se retira la oferta. La inversión era de $ 800.000 y se contaba solo con $ 340.000. Tanto el Comisionado en el Gobierno Municipal, el Ing. José Manuel Ferrecio, como el luego Intendente Grimaldi y el Concejo Deliberante, apoyan decididamente a la Cooperativa y aportan los recursos necesarios para comprar los motores.

 

A fines de ese mismo año obtuvo la Personería Jurídica, quedando inscripta en el Registro de Cooperativas del Ministerio de Cultura.

 

Finalmente, el 26 de febrero de 1933 se inaugura la “Usina Popular” con motores MAN entregados por la Ericsson, uno de 300 HP (250 Kw), y dos de 600 HP (500 Kw); y en marzo comienza el suministro público y particular.