¿Alguien me ayuda?

 

Por Lucrecia Manso / @laranadespierta


Nacer. Ir al encuentro del mundo desde mi. Conocer (me) en relación al entorno. Quienes me rodean me ofrecen posibilidades, me acompañan, me escuchan, tratan de comprender mis necesidades. Cuando siento seguridad voy abriéndome a un universo cada vez más amplio. Miro hacia atrás y están ahí por si necesito ayuda.

 

O nacer. El mundo viene a mí rápidamente. Irrumpe en mis ciclos de sueño, hambre y amor. Me dicen qué conocer y cómo. Me imponen tiempos y rutinas. Necesito ayuda, pero siempre está condicionada, por métodos, palabras o necesidades ajenas. Ahora no. Dejá eso. Más tarde. Eso no es para vos.

 

Entonces el ambiente se vuelve hostil, un espacio donde acomodarme, defenderme, atacar. Huir o confrontar. Las experiencias aparecen vinculadas a una constante adversidad y desconfianza.

 

Voy creando mundos propios donde estar bien, pequeños y aislados. Desconectados. Voy olvidando lo que necesito y deseo. Me voy acostumbrando a lo que digan que debo hacer, cuándo y cómo.

 

Estudio, trabajo, ensayo, practico, crezco mirando hacia afuera. Y mi mundo interno es solo mío. La gente con la que vivo mis días no sabe lo que pienso, siento o imagino. Tampoco pregunto a la gente que hace a mis días lo que sienten, piensan o imaginan.

 

Ahí voy. Con una hoja de instrucciones e indicaciones de lo que debo hacer. No sé qué siento o pienso sobre esas listas interminables de deberes. Siempre en deuda. Olvido mi sentir profundo. Mi conciencia.

 

Aislada. Desconectada o falsamente conectada. Incluso tengo un protocolo sobre qué y cómo pensar y sentir en cada situación.

 

El juego es dominar o dejarse dominar. Sin límites. Ser quien calla o grita. Ser quien obedece o se impone. Ya está aprendido. Sólo debo jugar uno de los dos papeles. En casa, en la escuela, en el trabajo, en la calle.

 

La ley del más ¿fuerte?

 

Volver a nacer. Parirme a mí misma para sentir nuevamente quien soy. Única. Irrepetible. Enraizar. Respirar. Cerrar los ojos y emprender ese viaje muy muy adentro, con luces y sombras, muchas sombras. Encontrarme.

 

Estoy aprendiendo. Puedo avanzar sola por momento y otros no. Puedo lograrlo o no.

 

¿Alguien me ayuda? Porque para crecer no puedo estar sola. Necesito ayuda. Necesito aprender a pedir ayuda. Que me escuchen y escuchar lo que me dicen.

 

Confiar. Este mundo es maravilloso también. Amigable. Lo difícil puede resolverse. Expreso lo que siento o pienso y escucho lo que me dicen. Actúo. Puedo comprender porque me comprendo. Mis acciones se ajustan a un entorno más real. Sin prescripciones para todo. Me atrevo a crear nuevas formas. Nuevos ambientes. Nuevos vínculos.

 

Puedo ayudar porque me han ayudado.

 

Y sino empiezo ayudando igual, sin saber y veo de qué se trata.