En Olavarría, un proyecto busca que la menstruación no sea una barrera para la igualdad

Hablemos de menstruar. Mejor, hablemos de equidad menstrual. En nuestra ciudad, la comisión de Salud del HCD discute un proyecto que busca facilitar el acceso a productos de gestión menstrual. Desde Central de Noticias hablamos con la concejala Inés Creimer y la militante feminista Olivia Orsatti.


En nuestra sociedad, la menstruación sigue siendo un tema tabú. Aunque se ha avanzado, las personas que menstrúan deben pagar un costo extra para acceder a productos de gestión menstrual y a herramientas para mantener una higiene apropiada. Además, está el peso social que soportan principalmente, aquellas personas de sectores vulnerables que dejan de ir a la escuela o a su trabajo porque les falta acceso a esos productos.

 

La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires realizó por primera vez una encuesta sobre gestión menstrual. Participaron 1.653 personas y se obtuvieron datos valiosos. Por ejemplo, más del 30% indicaron que no habían recibido información antes de comenzar a menstruar. Esta situación trepa a más del 40% en el caso de las personas mayores de 50 años.

 

Casi la mitad de estas personas manifestó haber dejado de ir a la escuela o a la facultad durante los días de sangrado, así como a eventos sociales y, en menor medida, reportaron haber tenido dificultades para cumplir con la jornada laboral (22,3%). Entre los principales motivos se destacaron los dolores o malestares físicos y la vergüenza y el temor a mancharse.

 

Respecto de los costos económicos, un 67% respondió que considera que los productos que utiliza para absorber su sangrado son “caros o muy caros”, especialmente quienes utilizan productos desechables. Un porcentaje similar afirmó haber tenido que modificar sus hábitos en el consumo de estos productos por dificultades económicas.

 

 

El proyecto local 

 

Actualmente se debate en la comisión de Salud del Honorable Concejo Deliberante un proyecto de gestión menstrual presentado por la concejala Inés Creimer del bloque Foro Olavarría, integrante del interbloque del Frente de Todos, con la colaboración de la militante feminista Olivia Orsatti.

 

 

El proyecto surgió a partir de una iniciativa a nivel nacional, que es una ley que atiende a la gestión menstrual. Inés Creimer señaló que “sabemos que esa ley tiene un tiempo de tratamiento que va a ser muy extenso. Entonces lo mejor sería que en territorio, cada cual construyera políticas públicas que tengan que ver con esto”.

 

“La idea del proyecto es que se empiece a considerar a las toallitas, tampones o a la copita como un elemento tan necesario como el azúcar y la leche, como el jabón y la lavandina”, señaló la concejala.

 

“En el proyecto no decimos cuál es el producto de gestión menstrual que se debería repartir. El Ejecutivo decidirá cuál es el mejor o cuál es el que más al alcance de la mano tiene, económicamente hablando”, indicó.

 

Respecto a la implementación, contó que se incluirían estos productos en los diferentes programas sociales. Se contempla que esté “en todos los centros de atención primaria y centros de salud, en el refugio de las mujeres víctimas de violencia de género y que también se hiciera un trabajo de articulación con el sistema educativo para poder detectar a aquellas alumnas que estén teniendo inconvenientes para afrontar su gestión menstrual”.

 

Creimer destacó la voluntad de sus pares para tratar el proyecto. “Tiene que pasar por otras comisiones antes de llegar al recinto. Tiene un camino larguísimo pero lo importante es coincidir en un principio y a partir de ahí conversar y construir entre todos y con todos. La idea es que Olavarría tenga una política pública que atienda estas cuestiones”.

 

 

“Una cadena de desigualdades”

 

Olivia Orsatti es militante feminista, comprometida en indagar sobre aquellas desigualdades históricas que se traducen en menos derechos e injusticias para el colectivo de mujeres, trans, no binaries.

 

“Cuando nosotras hablamos del cupo, de la importancia de las mujeres en roles de acción política, estamos hablando de esto. No sé cuántos hombres estarían pensando en suplir algún tipo de desigualdad que nace más que nada de la biología. Yo no elijo menstruar. Y aun así eso tiene un costo en mi vida, señaló.

 

 

Resaltó la iniciativa del colectivo Economía Feminista a través de la campaña nacional “Menstruacción”, donde las personas no sólo pueden donar elementos de higiene, sino también replicar las iniciativas que se realizan en distintos municipios.

 

“Se hace un seguimiento a nivel nacional en las ciudades donde ya hay un proyecto de ordenanza aprobado para esto; ver cómo puede concebirse a los productos de higiene de gestión menstrual para la quita del IVA o que sea considerado un producto de primera necesidad. Y así como te entregan una canasta o un bolsón de alimentos, también esté considerada la entrega de toallitas, tampones, lo que esté al alcance del Estado para brindar”, indicó Orsatti.

 

Por otra parte, destacó la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) debido a que “hasta no hace mucho tiempo atrás –y en algunos hogares sigue sucediendo- era un tabú, o la mujer era considerada enferma, o los días que menstruaba no podía salir. El mancharse en la escuela era un estigma tremendo, entonces las compañeras o una misma decidía quedarse en su casa”.

 

“A la brecha salarial que las mujeres mantienen con el hombre (que es de hasta un 27%), se suma que una parte de nuestro salario la tenemos que destinar a elementos de higiene de gestión menstrual que el hombre por ser hombre y no menstruar, no lo hace. Es una cadena de desigualdades. Y encima no se habla”.

 

No es solo una cuestión de salud

 

La encuesta de la Defensoría del Pueblo, indagó también sobre la opinión respecto al rol que debería tener el Estado en el acceso y la provisión de recursos. En este sentido, se encontró un amplio consenso para que se elimine el IVA a los productos de gestión menstrual (95%), y la provisión gratuita por parte del Estado de estos productos (96,2%). Al mismo tiempo, 9 de cada 10 personas expresaron estar de acuerdo con que se incorpore a la menstruación como contenido educativo en el marco de la Educación Sexual Integral (ESI).

 

“No es solo la cuestión de la salud, es también la cuestión social. Este impedimento que te genera el salir de tu casa, el presentarte a tu lugar de trabajo, a tu escuela, a la facultad o a donde estés estudiando, cuando no tenés los elementos… Si bien la salud es muy importante, está esta cuestión que te aleja y que te hace meterte adentro de vos misma”, reflexionó Inés Creimer.

 

 

“Lo que más me gusta de estos tiempos es poder hablar de muchos temas que nos preocupan y que nos han preocupado siempre a las mujeres. Pienso que hemos tenido la oportunidad de hablar de la lactancia, del parto respetado, tenemos la discusión a futuro todavía por dar que es la elección o no de maternar de cada una de las mujeres. Dentro de todos estos temas, está la posibilidad de hablar de menstruación, concluyó Creimer.

 

Apostillas

 

En 2018, Escocia fue el primer país del mundo en brindar productos de gestión menstrual de forma gratuita para estudiantes de escuelas y universidades. A principios del 2020, Inglaterra siguió los mismos pasos.

 

En Argentina, la campaña Menstruacción apunta a juntar toallitas, tampones y copas menstruales para quienes no pueden pagarlos y brindar información sobre el tema. Asimismo, en mayo de este año la diputada nacional Jimena López presentó un proyecto para eximir de impuestos a los productos de higiene menstrual.

 

¿Cuánto cuesta menstruar en Argentina? El equipo de Ecofemidata publicó un nuevo informe actualizado sobre el tema. En septiembre el precio promedio por unidad de las toallitas fue de $10,46, y el de los tampones fue de $13,72.

 

 

Teniendo en cuenta un promedio de 13 ciclos por año, y el uso de aproximadamente 22 productos por ciclo, estimamos también un costo por persona por año de aproximadamente $2.992 en toallitas y $3.925 en tampones.

 

Las toallitas aumentaron un 21% y los tampones un 32% durante el último año, aunque sólo entre 2% y 4% durante el último semestre.

 

Hay mucho por hablar todavía…