“Se aceitaron los mecanismos para llegar a quienes lo necesitan”

El titular de Anses de Olavarría, Maximiliano Wesner, dialogó a solas con Central de Noticias. Confirmó la importante ayuda a los vecinos con el IFE: en promedio, 15 mil olavarrienses percibieron el Ingreso Familiar de Emergencia. Explicó la baja de 1.500 personas por diferentes razones, los grises del sistema y la inyección económica para la ciudad: “potencia la cadena de valor productiva” dijo.

Una mañana en Anses puede ser una visita compleja. A diario, cientos de olavarrienses se acercan a la sede local para hacer consultas, trámites o despejar inquietudes. Uno de los organismos más grandes del Estado que, en la actualidad, tiene un rol trascendental en la pandemia. Hacia allí fue Central de Noticias, para dialogar a solas con Maximiliano Wesner, titular de la UDAI de nuestra ciudad.

 

Con una dimensión importantísima en materia de asistencia social: en promedio, 15 mil olavarrienses percibieron uno de los tres Ingresos Familiares de Emergencia (IFE) desde el inicio de la pandemia. Cifras más, cifras menos, representa una inyección de 450 millones de pesos solo en Olavarría. Impactante número si se piensa en la situación aguda económica que no sólo atraviesa la ciudad, sino todo el país.

 

 

Para ello, Wesner indica que hubo un “antes y un después” en todo este contexto inédito para el mundo: “con la asunción de Fernanda Raverta como directora ejecutiva, la primera medida que toma es declarar actividad esencial todo lo que tenga que ver con la seguridad social”. Allí, “hay un quiebre importante de la gestión y el rol activo de Anses frente a la sociedad y para la sociedad”.

 

“Se empezaron a aceitar los mecanismos para llegar a quienes lo necesitan”.

 

Justamente, el IFE fue una de las políticas públicas más importantes para el gobierno en este contexto de pandemia. “La intención fue apuntalar diferentes actividades que se habían caído, informales sobretodo, y pudiendo ‘parar la olla’, atender una necesidad básica que es comer cuando no se puede salir a laburar”.

 

En cifras, la ciudad tuvo un número importante de beneficiarios: “El primer IFE lo cobraron 15.839 personas, el segundo 16.084 y el tercero 14.530”. Por la baja en las personas que accedieron, Wesner explicó que “hubo otros parámetros en la selección”.

 

El funcionario resaltó más allá del IFE otras medidas “no tan conocidas” como “la extensión del seguro por desempleo. Personas que cesaban el seguro por desempleo, se le terminaba durante la pandemia y se extendió automáticamente. Es una gran herramienta para acompañar, porque detrás de eso viene la obra social por ejemplo y es muy importante”.

 

Wesner se planteo como un “dilema” esta baja importante de beneficiarios que dejaron de cobrar el IFE y se acercan a consultar. “La explicación es ir al concepto de Ingreso Familiar de Emergencia: no es permanente, es temporario, y es familiar. Si el sistema detecta que hay un integrante de la familia cobra algún ingreso, sea cualquier tipo de trabajo, automáticamente baja el pago del IFE”.

 

Además, “hay entrecruzamiento de datos con AFIP, es una medida nueva. Hubo personas que cobraron el IFE y destinaron esa asignación a la compra de divisa extranjera, el sistema lo detecta y no puede ser beneficiario de un tercer pago”.

 

El más complejo, quizás, es el “gris” que sucede con al menos 4 mil personas que perciben el ingreso “sin inscribirse dado que directamente Anses le depositaba en la Asignación Universal por Embarazo o por Hijo”. ¿Qué es lo que sucede? “Si una de esas personas cobraba asignación por hijo en marzo y ese hijo tenía 17 años y 10 meses, a los 2 meses cumple 18 y deja de cobrar la Asignación. Y el segundo y tercer IFE no lo cobra por eso. Dentro de este universo hay este tipo de casos. Hay algunos temas técnicos que producen este tipo de contextos de emergencia”.

 

 

“Creo que más allá del rol social de la asistencia vale la pena el esfuerzo fiscal que hace el Estado” agregó y lo planteó por una cuestión de continuar la cadena económica en movimiento: “es un beneficio directo para comercios de cercanía. Eso fortalece el comercio de barrio, que demanda al distribuidor, que demanda a una productora de alimentos así que esto inyecta directamente en la cadena de valor alimenticia”.

 

Además “viene apuntalado con Tarjeta Alimentar, no es todo aislado. No sólo en lo económico y lo social, también en la salud. Se busca mantener un equilibrio saludable en la alimentación de las familias y no caer en el consumo diario de las harinas permanentes”.

 

De ser un elemento de vital importancia en contexto de pandemia, “el IFE termina siendo un complemento a una actividad que ya se encuentra vigente” dado que “en materia de construcción las empresas no pueden atender la importante demanda. Hay familias que en este contexto pudieron ahorrar. Y con la restricción cambiaria -que veo bien que se haya hecho- hace un vuelco a una inversión en pesos” cerró.