¿Qué posibilidad real tenemos de maternar?

 

La pregunta surge de un colectivo de agrupaciones en el contexto de lucha de mujeres que acampan frente al Municipio exigiendo mejores condiciones de vida. “Hoy, día de las madres, nos lleva a pensar qué posibilidades reales hay de maternar cuando el Estado nos da la espalda”, expresaron.


El Plenario de Trabajadoras Olavarría, Feministas libertarias y Cara de Bicicleta, emitieron un comunicado en el contexto del Día de la madre y a partir de la lucha que llevan adelante familias que acampan frente al Municipio exigiendo mejores condiciones de vida.

 

“¡Seguiremos luchando hasta que las maternidades que elegimos y defendemos sean una realidad!”, indicaron en un comunicado y se preguntaron por las posibilidades reales que tienen muchas mujeres de maternar cuando no están garantizados los derechos básicos.

 

El comunicado completo:

 

En Olavarría hace casi 20 días que 6 familias están acampando frente al Municipio exigiendo respuestas a sus reclamos. Las que lo sostienen son mujeres, madres en su gran mayoría. Madres que luchan para tener una casa donde poder compartir con sus hijxs, que trabajan 10 horas por día para tratar de garantizar un plato de comida y un techo y ni así lo logran.

 

Hoy, día de las madres, nos lleva a pensar qué posibilidades reales hay de maternar cuando el Estado nos da la espalda. Cuando no se garantizan derechos básicos que sostengan a las personas que maternan. Cuando ni siquiera se nos garantiza la posibilidad de elegir no ser madres pero cuando lo elegimos tampoco se nos garantiza el poder serlo de manera plena.

 

No tenemos trabajo con salarios y condiciones que reconozcan nuestras maternidades, que las acompañen. Siguen sin reconocerse las tareas de cuidado y crianza, obligando a las mujeres a tener dobles jornadas de trabajo, uno mal pago y otro que ni se lo considera trabajo.

 

El acceder a una vivienda propia con todos los servicios acorde a las necesidades de nuestras familias es inalcanzable para la mayoría de les trabajadores. Les que tenemos algún tipo de ingreso estable con suerte podemos acceder a un alquiler que esquilma nuestros salarios, les que viven del día a día tratan de arreglarse como puedan. Viven hacinades, en condiciones insalubres y sin los servicios básicos.

 

Lo perverso de la cuestión es que cuando se va al Estado para buscar alguna ayuda o apoyo las “soluciones” que se nos dan es hacernos “cagar a palos” para recibir algún subsidio como propuso una trabajadora social del municipio o quitarnos a les niñes y enviarlos a refugios o darlos en adopción. Doblemente violentadas, sin trabajo, sin viviendas, sin la posibilidad de elegir ser madres, llevándose a nuestres hijes cuando les tenemos. Esta situación ha sido denunciada no por una, sino por muchas madres en las asambleas que se realizan en el acampe. Sin embargo, cuando se denuncian situaciones de violencia y abuso a niñes dentro del hogar el Estado hace oídos sordos y pone en pie toda su maquinaria burocrática para no atender esos reclamos ninguneando las denuncias y a las madres que las llevan adelante.

 

Los días pasan y el Estado municipal sigue sin dar ninguna respuesta, ni siquiera se dignan a atendernos suspendiendo las reuniones acordadas. La violencia y la desidia son terribles y una constante.

 

El cansancio se empieza a sentir pero también se sienten las redes de solidaridad y compañerismo que se entrelazan en estas luchas.

 

Porque son muchas las luchas, porque exigimos que la maternidad sea una elección y poder transitarla sostenidas y acompañadas. Porque el camino es el reconocimiento de las tareas de crianza y cuidado y la socialización de las mismas, tener trabajos que respeten nuestras maternidades con salarios dignos, casas propias donde poder criar y crecer libremente. Necesitamos que la sociedad sostenga y acompañe las maternidades, sin juzgar sin condenar sin violentar.

 

¡Y que el Estado de respuesta inmediata a todas nuestras demandas!