La contaminación del aire como responsable del 15% de las muertes de COVID-19 del mundo

El estudio publicado en la revista Cardiovascular Research sugiere que las muertes por COVID-19 y la contaminación del aire representan un “exceso de mortalidad potencialmente evitable”.

Por Marcos Pascua


 

En octubre de 2020 fue publicado en la revista Cardiovascular Research un estudio realizado por investigadores de Alemania y Chipre que analizaron datos de salud y enfermedades de Estados Unidos y China, donde vinculan la contaminación del aire, la COVID-19 y el SARS.

 

Las conclusiones del mismo sugieren que la exposición a contaminación del aire durante un largo plazo puede estar relacionada con el 15% de los fallecimientos atribuibles a COVID-19 en todo el mundo, lo que implica a números del 3 de febrero de 2021 aproximadamente un total de 340500 víctimas fatales a causa de la contaminación.

 

Según lo relevado por el estudio, se estima que el 17% de las muertes por coronavirus en América del Norte se podrían atribuir a la mala calidad del aire, mientras que en Europa el porcentaje alcanza el 19% y en Asia llega al 27%. En lo que respecta a nuestro continente el porcentaje es del 9%, si analizamos los números también al 3 de febrero de 2021, hablamos de aproximadamente 35.000 muertes.

 

Políticas más ambiciosas

 

A través de este estudio, sus autores demandan “una motivación adicional para combinar políticas ambiciosas que reduzcan la contaminación del aire con medidas para controlar la transmisión del virus”. Además, se estima que entre el 50 y 60% de la fracción antropogénica se relaciona con el uso de combustibles fósiles, la cual llega a valores del 70 al 80% en Europa, Asia occidental y América del Norte.

 

Aumento de factores de riesgo

 

Las fracciones medias nacionales más altas de contaminación atribuible a los humanos, mayores al 25%, se encuentran en países como República Checa, China, Polonia, Corea del Norte, Austria, Bielorrusia y Alemania. Mientras que una de las tasas más bajas las tiene Australia con sus políticas de reducción de la contaminación del aire.

 

Los autores señalan que la mala calidad del aire, especialmente por partículas finas es uno de los principales factores de riesgo “responsable de muertes en exceso”. Es conveniente indicar que los autores aclaran que los porcentajes no refieren relación directa causa-efecto, aunque “es posible” que haya una relación entre la contaminación del aire y la mortalidad por COVID-19, los resultados deben ser analizados según cada región y país.

 

La pérdida global de esperanza de vida a lo largo de la exposición del aire excede la de enfermedades infecciosas y es comparable con el tabaquismo. Los autores proponen mitigar las emisiones y apostar por la transición hacia una economía verde y renovable.

 

Finalmente, señalan que “la pandemia terminará con la aplicación de la vacuna o la inmunidad colectiva, pero no existen vacunas contra la mala calidad del aire y el cambio climático”.

 

Fuente:

https://static.primary.prod.gcms.the-infra.com/static/site/cardiovascres/document/cva288?node=f7fc2719f8cfc0d157d9

Foto: Gaceta Médica