Sebastián Armendano: “¿Cuánto más deberé purgar esta condena?”

Un olavarriense que se encuentra detenido hace más de dos décadas envió una carta de lectores a CdN. “Esto no resocializa a nadie”, expresó sobre el Servicio Penitenciario Bonaerense.


Sebastián Armendano lleva detenido más de la mitad de su vida, tal cual expresó en una carta de lectores que en las últimas horas envió a la redacción de Central de Noticias. Fue precisamente el tiempo que lleva detenido lo que lo motivó a escribir esas líneas, un hábito que tampoco le es desconocido.

 

En el 2000 fue condenado a perpetua por el “homicidio en ocasión de robo” de Horacio Luis Dos Santos, ocurrido a inicios de 1998, en uno de los hechos más resonantes de la historia reciente de la ciudad, al punto que dio lugar a una verdadera pueblada y que el intendente de por aquel entonces, Helios Eseverri, llegara a postularse como jefe de las fuerzas de seguridad para aplacar los ánimos.

 

Lo concreto es que desde aquel entonces se encuentra tras las rejas, sin acceder a beneficio o morigeración alguna, al punto de plantear hace aproximadamente un lustro la aplicación de una “eutanasia aplicada”, “como último acto de redención”, según lo comunicó también mediante un escrito enviado a los medios periodísticos.

 

Durante su condena ha cursado numerosas carreras y fue en literatura donde encontró una suerte de refugio, “es lo que me ayuda a mejorar mi calidad de vida”, expresó. “Hoy por hoy, llevo más de veintiseises (26) años detenido, soy oriundo de la ciudad de Olavarría, me crie en las calles, institutos de menores y cárceles. Apenas sabía leer y escribir cuando fui institucionalizado”, señaló antes de repasar todas las obras escritas, muchas de ellas publicadas por editoriales, y carreras cursadas, todo en contexto de encierro.

 

“Ruego que a quienes tienen el poder de arrogarse ser los que imparten la justicia, en mi caso en particular, se den cuenta que están dejando morir en vida, a un hombre que, en los últimos diez años, no ha demostrado otra cosa, mas que la de intentar torcer el rumbo de su derrotero personal”, concluye el escrito que a continuación compartimos completo.

 

Carta de lectores

 

Mi nombre es Sebastián Armendano, me encuentro alojado en la UP Nº 10_ Melchor Romero_ régimen abierto, La Plata, dependiente del SPB.

 

Me encuentro aquí desde hace cuatro (4) años, lo único que me separa de la libertad  definitiva, es un exiguo alambrado derruido. Aun así, escogí quedarme acá para que la justicia hiciese su trabajo, y me otorgarla libertad, una vez que pagase la pena que me correspondía, por los delitos cometidos… acepte mi condena.

 

Hoy por hoy, llevo más de veintiseises (26) años detenido, soy oriundo de la ciudad de Olavarría, me crie en las calles, institutos de menores y cárceles. Apenas sabía leer y escribir cuando fui institucionalizado, y hoy llevo:

2 bachilleres de nivel secundario.

1 carrera de nivel terciario-

Tercer año de la carrera de Abogacía

Segundo año en la carrera de Lic., en Comunicación Social.

(Vale hacer la aclaración de que si no continúe ambas carreras, fue por los continuos traslados de que fui pasible)

4 poemarios hechos _de los cuales, dos de ellos,  fueron comprados por una editorial.

Más de un centenar de cuentos infantiles personalizados_ (vendidos).

3 Novelas (Dos de ellas, pasando por la fase de corrección en editoriales)

1 Antología de cuentos infantiles.

1 Cuento contemporáneo.

 

Tuve el honor de ser escogido como uno de los integrantes del  jurado en  un “concurso literario”, (entre las seis personas que lo conformamos había: una diputada, concejal, periodista, profesora de la UBA y superior a cargo del área educativa del SPB), donde los coordinadores fueron el Dr. Roberto Conti y la escritora Cristina Cuesta.

 

No estoy pidiendo que me regalen, ni que tengan contemplación, por todo lo que vengo haciendo, esto lo hago y lo seguiré realizando, porque es lo que me ayuda a mejorar mi calidad de vida.

 

Si por algo elegí, el estar a más de 400km. de mis seres queridos y conocidos…es porque soy un convencido de que la única forma de comenzar una vida de cero, es hacerlo lejos de todas las tentaciones que me llevaron a hacer  lo que hice.

 

De los últimos diez años de mi cautiverio, en donde la Dra., Silvia Torres, a cargo del Juzgado de Ejecución Penal Nº 1 del Dpto. judicial de Azul. Así como también, la Cámara de Apelaciones en lo Penal, del mismo Dpto. judicial; hacen oídos sordos a una simple suma aritmética que, como UNICO resultado, arroja la suma de más de veintiséis (26) años de cautiverio.

 

Yo me pregunto… ¿Cuánto más una persona debe padecer, la degradación a que nos expone la pena privativa de libertad, en las cárceles de nuestro SPB?

 

Porque tengo todo el derecho de opinar al respecto(al haber pasado, más de la mitad de mi vida en este contexto). Esto no resocializa a nadie. Es la voluntad de cada uno, la que logra hacer recapacitar al detenido.

 

A mí, quizás me costó demasiado tiempo, el darme cuenta que estaba siendo un engranaje más de esta trituradora de seres humanos… ¡pero logre darme cuenta!… del  hecho de que, tenía la capacidad para poder vivir honestamente, de la actividad que me apasiona…”la literatura”.

 

No deseo hacer un recontó negativo de lo que me llevare de este contexto, el día que recupere mi libertad, pero la verdad es que los más de cuarenta traslados, las más de veinte heridas de arma blanca y otras cosas  más… no deseo que las pase ni uno solo de quienes puedan considerarse enemigos míos. En mi corazón no caben las palabras: odio, resentimiento, envidia o rencor.

 

Pero necesito demostrarme y por decantación, que  la sociedad misma lo vea, que un hombre con mis características, no es un psicópata que hace daño por el goce de hacer… me equivoque y pague, es más… sigo pagando.

 

Pero me pregunto… ¿Cuándo más deberé purgar esta condena?, el cuerpo se va degenerando (tengo 46 años). Y si deseo ser esa persona de bien que anhelo con todas mis fuerzas, necesito serlo con todas mis capacidades, lo más intactas posibles.

 

Tengo una excelente compañera de vida (escritora ella), que me acompaña y alienta en cada uno de mis logros. Ruego que a quienes t tienen el poder de arrogarse ser los que imparten la justicia, en mi caso en particular, se den cuenta que están dejando morir en vida, a un hombre que, en los últimos diez años, no ha demostrado otra cosa, mas que la de intentar torcer el rumbo de su derrotero personal.

 

Atentamente.

Sebastián Armendano