Ley de Etiquetado: “Hay que educar desde otro lado y no siempre apuntando a la obesidad”

A partir del debate del proyecto de Ley de Etiquetado Frontal, Central de Noticias habló con la licenciada en nutrición María José Pibuel sobre la importancia de la norma para toda la población más allá de su corporalidad. Los ultra procesados, la publicidad y la resistencia de la industria.


Yesica Guevara / @yesicaguevara29

(del staff de Central de Noticias)

 

El proyecto de Ley de Etiquetado Frontal será analizado en Diputados por el plenario de las Comisiones de Legislación General, de Acción Social y Salud Pública, de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia, y de Industria.

 

La norma obliga a incluir en alimentos y bebidas sin alcohol una etiqueta con diseño de octógonos negros para advertir sobre altos contenidos de azúcares, sodio, calorías, grasas saturadas y grasas totales.

 

Central de Noticias habló con la licenciada en nutrición María José Pibuel quien resaltó que la iniciativa apuesta a generar consciencia respecto a una buena nutrición a partir de que los consumidores y consumidoras puedan acceder a la información sobre la composición de los productos de forma simple.

 

Además, el proyecto prohíbe que los alimentos y las bebidas que contengan los sellos incorporen logos o frases con el aval de sociedades científicas o asociaciones civiles, o personajes infantiles, animaciones, celebridades, deportistas, entre otros.

 

 

Habitualmente se justifica la ley hablando de “sobrepeso” y “obesidad” cuando el proyecto busca aportar información para todas las corporalidades, no solamente para las personas gordas.

 

Muchos profesionales, han advertido que esa “reducción” en cuanto a la importancia de esta Ley, a menudo, minimiza la toma de conciencia respecto al daño del consumo frecuente de ultra procesados y de niveles elevados de grasa, azúcares, sodio, etc. Estos ingredientes aplican a todas las personas, más allá de su peso.

 

Pibuel explicó que “en términos generales, la sociedad impone un modelo de belleza, y desde ahí se toma a la obesidad como modelo de lo no saludable. Pero desde el punto de vista de salud nutricional, esto es mucho más amplio”, y agregó: “una persona puede estar en su peso, pero puede ser diabética, hipertensa, puede tener grasa en sangre aumentada… y la industria ayuda a eso”.

 

 

Cada vez más dulce, más salado, más graso

 

“La industria creció tanto y creció tanto el bombardeo que nos acostumbramos a subir el umbral: cada vez comemos más dulce, más salado, más graso. Hay que empezar a entrenarlo al revés, porque no necesitamos nada de eso”, señaló la profesional.

 

Habló sobre la diagramación de la industria y los mecanismos para que aumentemos el consumo de esos productos. Es así que “hacen una galletita que tiene un montón de grasa, de azúcar, y no podés comer solo dos. Comés el paquete entero, porque está hecho para eso”.

 

De esta forma, señaló que “la gente que lo come no es la culpable, hay que educar desde otro lado y no siempre apuntando a la obesidad. Hay un montón de cosas más allá del peso y la imagen física”.

 

¿Por qué la ley es tan importante para toda la población? Para Pibuel, es necesaria una mirada distinta de la alimentación y de a poco, más personas se cuestionan por ejemplo “de dónde sale lo que consumo, me aporta algo, lo necesito”.

 

“Hay que empezar a valorar la comida casera. No es necesario comprar todo recontra empaquetado. Eso en realidad, tapa el sabor de los alimentos en sí. Hay que trabajar sobre ese umbral de sabor porque cómo le decís a un nene que coma una fruta, después de comerse un paquete de Oreo”, indicó.

 

Resaltó como fundamental la educación, el acceso a la información y el rol de las personas encargadas de las crianzas. “Por eso es importante está ley para todos”, enfatizó.

 

 

Menos paquetes

 

“Lo que yo siempre les digo es que cuánto más natural, mejor. Para comer saludable no tenés que gastar de más y comer productos caros. Cuanto menos paquete, es mejor, aseguró e insistió: “siempre que en casa haya frutas, verduras, legumbres, cereales, nos podemos arreglar”.

 

Destacó que de a poco nota un incremento en la preocupación de algunas personas respecto a la alimentación. Inquietud que se vio incrementada durante la pandemia, sobretodo en adolescentes.

 

“Siento que no hay vuelta atrás. Cada vez hay más gente vegana, vegetariana, pequeños productores, huertas en casa… De a poco va cambiando”, concluyó.