Es momento de apostar a la bici

Por Marcos Pascua (*) 


Muchos gobiernos sugieren el uso de la bicicleta, pero pocos son los que apuestan en serio en este sentido. Cuál es la situación en Argentina y qué medidas aplicaron los países que lograron cambiar la cultura de la movilidad y reducir los siniestros viales.

 

La bicicleta en otros países

 

Hace algunos días se conoció un informe presentado por Dirección Nacional de Observatorio Vial, donde se analizan el uso de la bicicleta en otros países. ¿Hacemos un viajecito?

 

Países Bajos

 

En el caso del país pionero en el ciclismo urbano, el uso de la bicicleta está tan difundido que cuentan con más bicicletas que personas (1,3 bicicletas por persona). Se calcula que el 27% de los viajes en el país son realizados en bicicleta, siendo más de un tercio del total de los kilómetros recorridos con propósitos de ocio y un cuarto por motivos de trabajo. Actualmente suman alrededor de 35.000 kilómetros de infraestructura dedicada a la bicicleta, a la cual se suman 55.000 kilómetros de vías locales aptas para el ciclismo.

 

Además, la planificación hace que no tengan que compartir calzada con vehículos que circulan a más de 30 km/h y cuentan con una ciclorruta separada y protegida. También cuentan con protección legal ante la ocurrencia de un siniestro, es así que, en el caso de colisiones con un vehículo motorizado, la ley establece que este último tiene al menos el 50% de la responsabilidad, excepto cuando se compruebe que existió un comportamiento imprudente del ciclista. Finalmente, el gobierno incentiva este tipo de movilidad, promoviendo que las empresas paguen 0,19 euros por cada kilómetro diario que sus empleados realicen desplazándose al trabajo en bici.

 

Dinamarca

 

En el caso del país nórdico, nueve de cada diez personas poseen una bicicleta y recorren alrededor de 1,6 km en bici por día. En 2015, el ciclismo representaba el 16% de todos los viajes en Dinamarca y el 33% de los viajes al lugar del trabajo. Esto se debe a que cuentan con 12.000 kilómetros de ciclovías que buscan mantener y mejorar el uso de la bicicleta, además de políticas económicas que cobran elevados impuestos a la gasolina y automotores.

 

Los ejemplos en Europa sobran, pero vamos a ver qué pasa en nuestro continente.

 

Colombia

 

Desde la creación de la Ley 1.811 en 2016 se otorgan incentivos para promover el uso de la bicicleta como medio de movilidad alternativo que, a su vez, ayude a descomprimir el transporte público. Por ejemplo, los funcionarios públicos reciben medio día laboral libre por cada 30 veces que certifiquen haber llegado a trabajar en bicicleta. La Secretaría de Movilidad considera que, para incentivar el uso de la bicicleta, la infraestructura vial debe disponer de un espacio continuo, protegido del tránsito motorizado, separado de los peatones y libre de obstáculos. La Encuesta de Movilidad Oficial de 2019 reveló que, para ese año, en la ciudad el 6,6% de los viajes se habían en bicicleta, cuando en 1996 la partición era del 0,6%.

 

México

 

Desde 2004, la Ciudad de México ha impulsado distintas iniciativas para fomentar el uso de la bicicleta. Lo hizo principalmente a través de la construcción de infraestructura para ese fin, estacionamientos en estaciones y vía pública, y la formulación de proyectos de Estrategia de Movilidad en Bicicleta.

 

A partir de 2007 se implementó el Paseo Dominical Muévete en Bici, un programa social en el que calles y avenidas, regularmente utilizadas por transporte motorizado, se habilitan para dar paso a peatones, corredores, patinadores y ciclistas. Además, durante el año pasado se presentó un programa que tiene como objetivo aumentar la red de ciclovías a un total de 600 kilómetros para el año 2024 y la construcción de biciestacionamientos.

 

El uso de la bicicleta en Argentina

 

Durante los últimos años se han desarrollado en diferentes jurisdicciones locales políticas públicas de gestión del transporte y la movilidad. Por citar algunos casos, en la Ciudad de Buenos Aires se avanzó en la construcción de infraestructura para incentivar el uso de la bicicleta, contando con una red de ciclovías y bicisendas que superan los 260 kilómetros y 5.000 espacios de estacionamiento de bicicletas en la vía pública.

 

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, los viajes en bicicleta alcanzan el 5,3% del total de los viajes realizados en la misma, y si se incluye el Área Metropolitana, ascienden al 8,4%. Las ciclovías de la ciudad comprenden actualmente 139 kilómetros y fueron instalados más de 1.000 bicicleteros públicos seguros, paralelamente a la colocación de bicicleteros gratuitos en playas de estacionamiento públicas y privadas.

 

En la Ciudad de Mendoza, también se está impulsando la movilidad sostenible y potenciando el uso de la bicicleta. Para ello, cuenta dentro del Área Metropolitana con una extensión de 170 kilómetros de ciclovías. También se implementaron sistemas de financiamiento para la adquisición de bicicletas e incentivos económicos a los empleados municipales que cumplan una asistencia mínima del 60% en bicicleta.

 

¿Qué dicen los estudios sobre el uso de las bicicletas?

 

  • A más carriles para bicicletas, menos siniestros viales: si se realiza infraestructura exclusiva para bicicletas separadas de otros vehículos, se reducen los siniestros viales. Además, sólo el 1% de los traumatismos craneales se producen en ciclistas, mientras que el 48% se producen en quienes conducen un automóvil. En el mismo informe realizado por la National Association of City Transportation Officials indica que el 81% de las personas encuestadas intentarían circular en bicicleta si se realizaran carriles exclusivos debido a que sienten más seguridad.

 

  • Seguimos pensando en autos: la lógica de las ciudades se piensa en función de los autos, los resultados los tenemos a la vista, contaminación visual, acústica, ambiental, siniestros viales y grandes pérdidas económicas para el Estado.

 

  • Cuando el auto sigue siendo el rey del espacio: en ciudades como Dinamarca donde las bicicletas representan el 62% de los desplazamientos; sin embargo, obtienen el 7% del espacio. Los coches son el 9% de los desplazamientos; sin embargo, obtienen el 54% del espacio.

 

  • Semáforos para bicletas: en la ciudad de Nørrebrogade (Dinamarca) instauraron lo que se llamó “la ola verde”, se cambiaron los semáforos para favorecer las bicicletas, consecuencia, el flujo de tráfico se mejoró mucho reduciendo en tiempo considerable los trayectos en bicis.

 

  • Beneficios económicos: la evidencia también ha demostrado que los ciclistas y peatones gastan más. El beneficio no sólo es para Estado que gastaría menos en asumir las consecuencias de los siniestros viales, también los comerciantes se verían beneficiados en sus ingresos.

 

  • ¿Cuánto cuesta construir un carril para bici?: en la mayoría de casos, son una ganga tanto para los contribuyentes como para los usuarios de la ciudad. Por unos miles de kilos de pintura, un poco de señalización y cemento, puedes conseguir una ciudad amigable para las bicicletas, y decenas de miles de sonrientes ciclistas.

 

  • ¿Cuál es el coste de ir en bicicleta vs a conducir?: El informe Transport transitions in Copenhagen: Comparing the cost of cars and bicycles muestra que tanto los costes privados como los sociales en la conducción por automóviles en Copenhague, son mucho mayores que los de ir con bicicleta, pero no se deben a la reducción de la contaminación o de las emisiones. La explicación, dicen los investigadores, es que el beneficio del ejercicio con bicicletas reduce significativamente los costes asociados con la mala salud, por ejemplo, el tratamiento médico y enfermedades. Estos ahorros son más de tres veces mayores que los costes de salud entre posibles choques de ciclistas.

 

  • Más fácil analizar y mejorar el urbanismo: Mientras que los conductores son menos receptivos a ceder información de sus viajes, los usuarios ciclistas resultan que son todo lo contrario, siempre que sus datos favorezcan la red ciclista de su ciudad. Hay varias aplicaciones que con una simple app puedes aportar información relevante que ayudará a los urbanistas a entender mejor las necesidades del ciclista.

 

Conclusiones

 

Entones, aunque existan campañas de promoción de la bicicleta, lo que funciona más que las buenas intenciones son las políticas públicas destinadas al uso de la bici, esto implica lo siguiente:

 

  • Construcción de infraestructura para mayor seguridad: el desarrollo de infraestructura para uso de bicicletas, con segregación de vía, es una de las medidas aplicadas en distintas ciudades del mundo que mejores resultados han demostrado para incrementar su uso y la seguridad de quienes circulan en este vehículo.

 

  • Formalizar e integrar a ciclistas como actores del tránsito: en este sentido es necesario realizar campañas de difusión remarcando derechos y obligaciones de quienes utilicen la bicicleta. Establecer algún tipo de regulación o control para el cumplimiento de la normativa como, por ejemplo, el uso de los elementos de seguridad; pacificar el tránsito reduciendo las velocidades máximas de circulación en espacios donde confluyen automóviles y bicicletas.

 

  • Fomentar el uso de los elementos de seguridad entre ciclistas: de la misma manera que ocurre con las motocicletas establecer la obligatoriedad de la compra de un casco en conjunto con la bicicleta, extendiendo esta medida a un kit de visibilidad nocturna. Además, instar a que las bicicletas cuenten de fábrica con espejos retrovisores y realizar políticas públicas de entregas gratuitas de cascos y/o chalecos reflectivos.

 

  • Fomentar incentivos económicos: de la misma manera que sucede en otros países, implementar una política de beneficios económicos o de días laborales libres a quienes opten por la bicicleta para ir trabajar, ayudaría también a incrementar el uso de este vehículo.

 

Si bien mencionamos varios ejemplos en nuestro país, no son muchas más las ciudades que cuentan con políticas públicas destinadas a la bicicleta, es deseo de quien suscribe que en nuestra ciudad se avance en este sentido, ya que traería muchos beneficios a las ciudades y mejoraría la calidad de vida de las personas.

 

El desafío es interesante ¿te sumás?

 

Fuente:

 

(*) Ingeniero Civil-Tesista en Seguridad Vial- Promotor Comunitario de Seguridad Vial