Un deja vú de octubre: pandemia, reclamo por viviendas y un “quiero ser intendente”

En el medio del pico de casos por COVID19, habrá sesión virtual en el HCD, y la toma de tierras que sacudió el escenario político. El empresario de medios Emilio Moriones blanqueó sus intenciones de ser Intendente.


(Extracto del newsletter Volver a las Fuentes, donde se puede acceder y suscribir acá)

 

La peor semana de la pandemia está con nosotros: se rompieron los picos máximos de testeos, de casos nuevos, de casos activos, y de internados. El Hospital tuvo ocupación total en cuidados intensivos e intermedios. Y por si fuera poco, el ministro de Salud Daniel Gollán confirmó ayer que están en Olavarría las variantes Manaos y Reino Unido del virus desde, al menos, los últimos 10 días de marzo. ¡Bienvenidas a Olavarría!

 

 

Tras ser informados de las nuevas variantes de virus -que son más contagiosas y peligrosas-, el jefe de Gabinete Carlos Bianco se comunicó con el intendente Galli para comenzar a pensar alternativas por esta sorpresiva -y preocupante- situación. “Bianco agradeció al Intendente por tomar decisiones antes que la Provincia y cuidar a la gente” señalaron desde el Municipio con respecto a la comunicación.

 

Todo derivó en que desde hoy, Olavarría estará en Fase 3: vuelve a cerrar el bingo, los comercios deberán cerrar a las 20 y los bares y restaurantes a las 23. El jefe comunal informó que fue tras un acuerdo con Carli Bianco, es el retorno de la estrella de este newsletter. Y antes de que lo pregunten los fanáticos: la pesca está permitida.

 

Para llevarlo a números, la semana cerró en Olavarría con 994 casos de Covid confirmados y 14 fallecimientos. Se hicieron en total 2489 testeos. Todas estas cifras son récord desde el inicio de la pandemia. La positividad se ubicó en el 39% en el balance semanal. No hay ni un dato alentador.

 

Una toma del día de la marmota

 

Otra situación, misma metodología de acción, algunos actores nuevos, seis meses después. Así podríamos resumir la -no tan- sorpresiva toma del Barrio Lourdes, que comenzó con 12 familias y llegó al centenar. Hay mucho por contar.

 

En primera instancia, la problemática no es nueva: si bien no son comparables, podría ser la parte dos del acampe de la Mesa de Emergencia. Según logró saber Volver a las Fuentes, esto comenzó hace más de una semana. La toma de un terreno en particular (y la inacción de la policía que “no podía hacer nada”) derivó en enojo de los vecinos que, en un variopinto multicausal, tomaron terrenos del sector posterior al barrio Lourdes.

 

El epicentro fue calle 11 y Grimaldi. Al principio eran algunos metros hacia el fondo, pero la toma comenzó a tomar fuerza y magnitud: se estima en un centenar de delimitaciones de terrenos. Había vecinos del barrio Lourdes, de barrios aledaños e incluso de sectores totalmente alejados. La problemática, la histórica: falta de acceso a tierra y viviendas por parte del Estado.

 

 

Un dato de la forma de la toma que nos parece para prestar atención: incluso cuando se hizo masiva, la ocupación mantuvo cierta organización. ¿A qué nos referimos? Se subdividieron lotes respetando como pudieron las “medidas standard”, se dejaron libres los espacios que serían las continuaciones de las calles, se contemplaron los tendidos de electricidad y de agua. La demanda es más que una casa, más que cuatro paredes y un techo. Son vecinos que quieren un barrio, servicios y calidad de vida. Dignidad que le dicen.

 

El Municipio se manejó bajo una lógica idéntica a la del año pasado con la Mesa de Emergencia: en primera instancia llegó con funcionarios y trabajadores para conocer la situación y prometieron una reunión para acercar las partes. Casi 24 horas después se conoció una denuncia penal efectuada por el Intendente Galli. “Dentro de la Ley todo, fuera de la Ley nada” dijo el jefe comunal en Twitter.

 

Ahí comenzó una escalada complicada: los vecinos no se querían ir, la policía comenzó a llegar, e incluso se apostó Gendarmería. El camino parecía inevitable, un desalojo violento. ¿Qué más se repitió? El mediador de aquella sentada en el Palacio San Martín, el comisario inspector Roberto Landoni. Por segunda vez intentó -y logró, en cierta medida- dialogar con los vecinos, explicar qué es lo que acontecía y calmar las aguas. Que no falte nunca el Comisario, pensarán muchos…

 

 

Indicó que la intención no era ejercer la violencia y acordaron el “acordonamiento” del predio sin poder entrar ni salir elementos de construcción ni tampoco alimentos, hasta tanto haya una determinación de la Justicia. Se aceptó pero los vecinos se quedaron dentro del predio a “aguantar lo máximo posible”.

 

En el medio, el Intendente Galli y el Ministro de Seguridad tuvieron un cortocircuito: una versión periodística señalaba un diálogo entre ellos que, horas después, el propio Berni en su Twitter desmintió. Con un agregado para nada menor: llamó a agotar las instancias de diálogo para llegar a una solución “en paz”.

 

 

¿Qué fue lo que pasó? Galli habló con un funcionario del Ministerio, Sebastián Ciatti -subsecretario de Planificación e Inteligencia Criminal-, quien se comunicaría con el mensaje emitido por el mandatario local para Berni. Ciatti nunca se lo dijo, se filtró “el diálogo entre Galli y Berni” y el ministro salió, entendiblemente, a desmentir. Lo que se dice un real teléfono descompuesto.

 

Acá comienza la oda al “que sí, que no”. La policía se mantuvo en el lugar a la espera de definiciones. La orden de desalojo apareció un par de días después, pero nadie veía un movimiento que tenga correlato con dicha orden. Entre tanta incertidumbre, apareció una pequeña pista: Emiliano Llorente, dirigente social del MTE, dialogó con los vecinos y explicó que hay un protocolo de desalojo dictaminado por la Corte Suprema de Justicia, que debe convocar a una mesa para allí llegar a un acuerdo pacífico.

 

 

El viernes a la mañana se conoció una resolución del Juzgado de Garantías Nº 1 que dio cuenta de la aplicación de este protocolo. Allí se expuso que el Municipio, en la denuncia presentada, pedía el “desalojo inmediato” y que “desistió sin dar razones de una posible mediación”. Pero el protocolo de la Corte es claro en cuanto a los pasos a seguir, y -por si hace falta más, lo aclaramos- las medidas aplicadas fueron todas las previstas. Inclusive la de acordonar el lugar con policías e impedir el ingreso de personas y materiales.

 

Según trascendió, hubo activa “movilización” de referentes del Frente de Todos de Olavarría para que no haya desalojo ni medidas violentas. En ese marco, fue muy importante que la Provincia haya enviado a un funcionario del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad (encabezado por el “Cuervo” Larroque) para poner en común lineamientos con el Municipio y armar la mesa que patrocina la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

 

Sin dialogar con los vecinos, la postura fue bastante clara: “la toma no es el camino para resolver los problemas” y además desde el martes comenzará está mesa para arrojar una solución que dejó una sensación de que no será inmediata y que no será con la permanencia de los vecinos en esos terrenos.

 

El subsecretario de Hábitat Rubén Pascolini, acompañado en todo momento por Federico Aguilera y los concejales Guillermo Santellán y Mercedes Landívar, destacó que la respuesta de Kicillof a la problemática está en marcha con un ambicioso plan de viviendas y deslizó que hay “proyectos en común” con Olavarría.

 

Los terrenos para el Municipio “no son habitables”: serían bajos e inundables, situación que complicaría aún más la situación de los vecinos que tomaron una determinación desesperada tras falta de respuestas y en un contexto de crisis económica. Y, al final, son las víctimas de años y años de falencias en todos los niveles del Estado, ni qué hablar para vecinos y vecinas de clases bajas y medias que se anotaron en cuanto listado apareció para tener una vivienda (que hasta pueden pagar) pero que no se construyen. No sería, claro, el mejor contexto para que aparezcan las respuestas.

 

Y en todo este berenjenal de funcionarios, los vecinos tomaron sus propias decisiones además de resistir en el lugar de la toma. Eligieron un vocero, Carlos Ferreyra, que salió a plantear la actualidad del reclamo y la necesidad de la gente de dialogar con las autoridades. Mostró una postura centrada y razonable sin dejar de subrayar los años y años de inacción en este tema.

 

 

Además, parte de la organización “para la resistencia” incluye a la Asamblea Feminista de Olavarría que desde casi el comienzo de la toma se organizó con colaboraciones de alimentos para las familias y especialmente los niños que permanecen en calle 11 y Grimaldi.

 

El Concejo Deliberante se conecta al Wifi

 

 

Después de un amague en 2020, finalmente el HCD comenzará a funcionar de forma virtual por la situación sanitaria. La sesión ordinaria del jueves pasado se suspendió y se harán dos sesiones ordinarias en conjunto el próximo 22 de abril.

 

Ahora, ¿habrá una especial antes? En la conferencia de prensa del lunes, el Intendente confirmó que se avanzó en una nueva ordenanza que -como ya te contamos- endurece las multas por no respetar las medidas sanitarias tales como reuniones sociales o el no uso de barbijo.

 

Incluso, se conocieron reuniones entre los concejales del oficialismo y el Juez de Faltas, Luciano Blanco, además de un borrador que tuvo varias idas y vueltas en el Concejo para acercar las posturas entre los concejales opositores. La propuesta ya está presentada formalmente y ahora el debate es entre los bloques.

 

La idea es tratarlo en la próxima sesión del 22 de abril. Pero ojo que puede ser antes: el presidente del bloque, Martín Endere, no descartó pedir una sesión especial. La intención del oficialismo es que haya “consenso total” para la aprobación. “Se busca mostrarle a la sociedad unidad política respecto a ciertas conductas sociales que tenemos que tener en tiempos de pandemia” dijo.

 

“Voy a ser intendente en 2023”

 

 

La frase trascendió en las últimas horas y, más allá de la aguda situación sanitaria, pasan cosas en la política. El empresario de medios Emilio Moriones tiene decidido comenzar a trabajar para ser el sucesor de Ezequiel Galli en la intendencia de Olavarría.

 

El trabajo data de algunos meses con empresarios, militantes, ex funcionarios y profesionales de la ciudad. Los dos más visibles, como se pudo ver en fotos y “pequeñas muestras” fueron las del ex Jefe de Gabinete local, Jorge Larreche, y el doctor Juan Zyla. Pero detrás hay “hombres y mujeres importantes de la ciudad que buscan trabajar para que Olavarría crezca”.

 

En charlas virtuales para el monzoísmo, el propio Emilio Monzó se sigue mostrando como potencial candidato y habló -mucho- de Educación. “Veo más avanzada a la sociedad que al Estado” dijo, y planteó la necesidad de capacitarse constantemente para dar respuestas a la sociedad.

 

“Tenemos que cambiar los sistemas, no es un tema de personas”. También pidió replantearse el concepto de “autoridad”. “Así pensamos en Olavarría y es lo que queremos cambiar” indicaron fuentes del monzoísmo local.

 

Cambiar el sistema. Pero además, y tal como manifestó el propio Moriones, “renovar la política en Olavarría”. Monzó tendría todo listo para animarse en las legislativas, y en Olavarría la opción parece mostrarse no sólo este año, sino con candidato concreto para 2023.

 

La intención es llegar a acuerdos por fuera de la “grieta” y generar consensos entre no ortodoxos para plantear otra opción: “las PASO nos van a permitir llegar a ese equilibrio. La grieta y la polarización no van a ser para siempre” dijo el propio Emilio Moriones en diálogo con VAF.

 

Un extracto

 

Estos temas, y otros más de la actualidad del ámbito político local, se publicaron en la edición de este domingo del newsletter Volver a las Fuentes –en esta edición, “Es un gran momento para vivir en Olavarría” – que escriben semanalmente Alexis Grierson y Josefina Bargas.

 

La publicación es gratuita, sale todos los domingos a la mañana. La edición completa acá y la suscripción está abierta aquí.