Otro dardo en el corazón de la gestión

Caputo, protagonista absoluto de la semana, al cruce de los cuestionamientos a la atención sanitaria. Abril, el peor mes de la pandemia: 29% de los decesos y 24,4% de los casos. No naturalicemos la muerte: no cuidarse trae consecuencias. La respuesta de Galli a Lautaro.


(Extracto del newsletter Volver a las Fuentes, donde se puede acceder y suscribir acá)

 

Acaba de terminar la semana epidemiológica 16 que dejó récord de altas: 875 pacientes superaron la enfermedad. Se detectaron 626 nuevos casos y se registraron 13 fallecimientos.

 

Los índices de la semana. Con 1700 testeos hechos, la positividad se ubicó en 36,8%, un punto arriba de la semana anterior con lo que no hubo grandes cambios. Es un número alejado del 10 al 20% recomendado, pero que muestra estabilidad en las últimas dos semanas. En tanto, la razón de casos de las últimas dos semanas bajó a 0,82 lo que la dejó -¡por fin!- por debajo del promedio recomendado por el Ministerio de Salud nacional. La tasa de incidencia se ubicó en 1.189 casos cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, lo que si bien está muy muy lejos del máximo de 150 recomendado por el Ministerio de Salud, representó la primera baja en ¡ocho! semanas. Si hubiera unas negritas más oscuras, las usábamos.

 

 

En Volver a las Fuentes hacemos nuestros propios cálculos de estos indicadores, pero volvemos a recomendarte los datos que diariamente presenta Fernando Quiroga con el seguimiento de la pandemia en Olavarría.

 

Ayer se superaron los 11.000 casos totales de Covid desde el inicio de la pandemia. Abril ya es el peor mes: acumula 56 decesos y 2.699 casos confirmados. Esto implica que el 29% de todos los fallecimientos y el 24,4% de todos los casos detectados, se registraron en el cuarto mes de 2021. Sin ánimo de alarmarte más, aún restan algunos días de abril para cerrar estos datos con mayor precisión.

 

Mientras tanto siguió la vacunación: se recibieron en las últimas horas 4.200 dosis del primer componente de Sputnik V, se superaron las 18.500 dosis aplicadas con más de 15.500 personas inmunizadas en Olavarría, es decir que ronda el 12,6% de la población.

 

La semana que pasó, al igual que la anterior, la Región Sanitaria IX se sumó con una jornada de testeos y abordaje barrial en Olavarría.

 

Otro dardo en el corazón de la gestión

 

El domingo pasado hicimos referencia a, particularmente, la denuncia de personal de salud junto al Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría sobre la falta de enfermeros en áreas críticas del Hospital. Incluso, denunciaron que la situación era más grave y que no se “decía la verdad” en torno a la ocupación de camas. Señalamos justamente que atentaba no sólo contra la información pública emitida por la comuna, sino que era un ataque al corazón de la gestión de la cartera sanitaria, es decir, contra Germán Caputo, uno de los funcionarios más valorados del Palacio San Martín.

 

¿Te acordás que el Municipio iba a esperar para brindar una respuesta aunque admitieron el malestar con lo que había pasado? Pues bien, el lunes todo terminó estallado por los aires.

 

La titular de la Asociación de Profesionales de la Salud (la referencia local del sindicato CICOP, que pugna por entrar a negociar paritarias con el Municipio desde hace algunos años), Alejandra Capriata, profundizó aún más las críticas y dijo algo fuerte: “lamentablemente ya se está haciendo una selección de pacientes” y cargó contra el intendente Galli, por sus “oídos sordos” a convocatorias de personal de Guardia del Hospital.

 

Eso no es todo: lo que dijo en la radio Cadena 103 (y fue reproducido en medios digitales por el cargo sindical de la médica) comenzó a tener rebote en medios de otros distritos y de Capital. Y la situación en aquella jornada se mostraba cada vez más aguda.

 

 

En el medio, y en un tono bastante conciliador, el secretario de Gobierno, Hilario Galli, había confirmado la incorporación de enfermeros para complementar con la falta de personal en áreas sensibles del Hospital. Admitió el trabajo con el Sindicato y por lo bajo, hubo algún reproche de hacer pública una situación que, según la comuna, estaba en vías de solucionarse.

 

Pero lo de Capriata rompió el libreto. Y era otra profunda crítica a la gestión de la pandemia, dura en el momento más complicado. Y allí se respondió y con dureza: el Secretario de Salud Germán Caputo encabezó una conferencia (sin Galli) con todas las autoridades sanitarias y una veintena de directivos y jefes de servicios del Hospital Municipal detrás suyo en la que leyó las respuestas a las críticas. Todo un mensaje.

 

Desmintió rotundamente a Capriata, la desacreditó e incluso afirmó que “hace 6 meses que no la veo por el Hospital”.

 

En su explicación aludió a “luchas políticas y gremiales” que habrían derivado en los dichos de la médica: “En el día de la fecha nos encontramos con unas declaraciones complejas de una colega que causaron dolor. Lamentablemente hoy nos vemos involucrados en las luchas políticas y gremiales, pero nuestra única lucha es sobre la salud de los olavarrienses”. Piedrita para la interna Stuppia-Capriata.

 

 

En cuanto al punto central, negó rotundamente los dichos de Capriata: “el hospital está saturado, pero no colapsado. No hemos tenido que decidir sobre la vida de un paciente por encima de otro”.

 

También dejó una respuesta para el Sindicato de Municipales y confirmó los dichos de Hilario Galli: aseguró que hay 36 enfermeros “en el área crítica” del Hospital y reconoció que “probablemente falten dos o cuatro más” que buscan incorporar. Señaló que se trata de un recurso humano escaso en el mundo. Y sobre el Sindicato, lo diferenció de Capriata: dijo que con la entidad, se trabaja en conjunto “para resolver problemas” y que “acercan soluciones”.

 

Después de que la respuesta más rotunda para la titular de la Asociación de Profesionales llegara desde sus propios compañeros ¿y representados?, el intendente Galli salió a validar los dichos de Caputo pero también criticar con dureza a Capriata: definió sus expresiones como “de una irresponsabilidad tremenda y de mal gusto”. En ese marco, trascendió que la médica analizaba avanzar con acciones legales.

 

Tocaron al funcionario mejor visto de la gestión, y él mismo -dolido por esas palabras- salió a acallar dudas. En el medio, lamentablemente, queda una sensación fea por las acusaciones y por los dichos, sobre todo porque no se está señalando algo ilegal o un mal arreglo político: hay vidas en juego.

 

 

La naturalización de la muerte

 

El año pasado, en la primera ola, hablábamos de cómo los olavarrienses habíamos naturalizado la gran cantidad de casos de Covid y que empezaban a desestimar los cuidados, incluso priorizando otras necesidades como la económica, la social e incluso algunas más superficiales, como ir de fiesta, por citar ejemplos más burdos (aunque reales).

 

El miedo que tenía la dirigencia política (independientemente del color partidario) era que esto mismo suceda con la muerte. 39 muertes en 14 días no alcanzaron para todos los vecinos, aún en este contexto tan complejo, terminen de entender la gravedad de la situación.

 

Es cierto que esta etapa está mucho más “partidizada” (para mal, ya no hablamos del Horacio bueno y mediador del 2020 sino el duro Larreta que tensa la cuerda) y que el ciudadano se hartó de los dimes y diretes que no le solucionan la vida a nadie, más bien se la complejizan.

 

 

Pero lo grave pasa por otro lado: el punto más triste de la pandemia se lo lleva, quizás, la pérdida de la sensibilidad por la muerte de una persona. Ya se transformó en “murieron cuatro”, “murieron cinco”, “ah, qué bueno, murieron dos nada más”.

 

Detrás de esas muertes hay familias, amigos, vecinos, cientos de historias por contar. Que ya no se contarán más.

 

Quizás para muchos es la salida más cómoda. No racionalizar la muerte implica no hacerse cargo si toca la puerta. Pero más allá de esta reflexión, siempre es positivo hacer un alto y entender que la pandemia -sobretodo en esta etapa- no diferencia riquezas, clases sociales, barrios, absolutamente nada.

 

Las famosas nuevas variantes no son más letales, pero sí más contagiosas. Y a más contagios, más demanda del Hospital, más sobrecarga, más pacientes en terapia intensiva, más fallecidos. Un buen trabajo de aquí en más es dejar de naturalizar la muerte. Es entender las consecuencias de no cuidarse.

 

El mensaje de Lautaro

 

Con los cruces Alberto vs Larreta (y la Justicia) por las clases presenciales de fondo, Ezequiel Galli publicó en sus redes un audio de un niño de la Escuela 4 que le pidió mantener la asistencia a los centros educativos.

 

“Vamos a seguir redoblando esfuerzos para que miles de chicos puedan seguir yendo a la escuela. Pero es un compromiso en el que todos debemos poner nuestro granito de arena. Poder cumplir con Lautaro también depende de la responsabilidad y cuidado de cada uno de nosotros” advirtió Galli. Llamativa aclaración.

 

 

Un extracto

 

Estos temas, y otros más de la actualidad del ámbito político local, se publicaron en la edición de este domingo del newsletter Volver a las Fuentes –en esta edición, “Caputo al frente” – que escriben semanalmente Alexis Grierson y Josefina Bargas.

 

La publicación es gratuita, sale todos los domingos a la mañana. La edición completa acá y la suscripción está abierta aquí.