Día del Docente Universitario: huellas en el camino

La mirada de Estefanía Laplace y Valeria Tridone de la Facultad de Ingeniería. La docencia como carrera profesional en el ámbito universitario y su valoración social.


Vocación, compromiso, responsabilidad. Atributos que surgen rápidamente al bucear en la naturaleza docente. Y en el nivel universitario, donde la mayoría de estudiantes llegan por elección, los y las docentes saben que tienen la misión de potenciar el rumbo, frente al gran desafío de prepararlos para su futuro profesional.

 

Este sábado 15 de mayo se conmemora en nuestro país el Día del Docente Universitario, en memoria de la lucha que ese sector ha sostenido en la reivindicación de sus derechos sociales y laborales. En este escenario, dos docentes de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN repasaron sus motivaciones, desafíos y expectativas, en una época donde la pandemia obligó a adaptarse a nuevas prácticas.

 

Estefanía Laplace, integrante del equipo de Análisis Matemático 1 y del Programa para Ingresantes; y Valeria Tridone, ayudante diplomada en Estabilidad 3 y Hormigón 2, del Área de Estructuras, en la carrera Ingeniería Civil, se interrogan sobre esta fecha y ofrecen su mirada.

 

¿Por qué soy docente universitaria?

 

Estefanía Laplace: me inscribí en la Licenciatura en Matemática, en Tandil, Siempre me gustó la matemática. La Facultad me llevó a conocer a mi grupo de amigas, que también estudiaban el Profesorado en Matemática, así que me inscribí también, y terminó siendo mi elección final. Me recibí de Profesora de Matemática, y eso me abrió las puertas para poder ser hoy parte de la Facultad de Ingeniería.

 

Fue una decisión correcta porque la verdad es que me apasiona ser docente, porque disfruto estar en el aula con los estudiantes, de compartir conocimientos.

 

Como los estudiantes eligen estar allí, resulta aún más gratificante nuestra tarea, porque ellos nos permiten ser parte de su proceso de aprendizaje y acompañarlos en su formación. Vamos aportando un granito de arena para que se conviertan en profesionales. Y eso me encanta.

 

Valeria Tridone: Elegí ser docente porque tuve algunos profesores que me han transmitido, además de los conocimientos, su vocación de ser docente. También porque me apasiona la Ingeniería Civil y en especial todo lo que tiene que ver con las estructuras.

 

Lo más importante del rol de docente universitaria, es que estoy poniendo mi granito de arena para construir el país. Estoy contribuyendo a la formación de los estudiantes, que serán en un futuro cercano, los ingenieros del país.

 

Y también con la investigación, con la generación de nuevos conocimientos y con la transferencia, eso también hace al crecimiento del país.

 

¿Cómo percibe la sociedad al docente universitario?

 

E.L.: Aunque no se visibilice demasiado, el docente universitario es reconocido en la sociedad. No todos tienen la posibilidad de percibirlo. Solo si estudiaron en una facultad o conocen personas que sean parte de la universidad. En ese caso pueden tener una percepción más crítica de nuestra tarea. En general la sociedad valora nuestro trabajo. Me ha pasado que cuento que soy profesora de matemática en la Facultad de Ingeniería y se sorprenden, te sonríen, notás que le otorgan un cierto valor, tanto por la disciplina como por ser del nivel universitario.

 

V. T.: La percepción de la sociedad está relacionada con la percepción de la educación universitaria. La sociedad tiene una valoración muy positiva de la educación universitaria. Y sumaría algo más: las universidades públicas de argentina tienen un excelente nivel. Existe un reconocimiento social muy importante, fundamentalmente para los docentes que tienen más trayectoria.

 

¿Qué cambiaría en la docencia universitaria argentina?

 

E.L.: La mayoría de los docentes universitarios enfrentamos hoy un gran desafío que tiene que ver con desarrollar nuestra tarea de la mejor manera posible en una nueva modalidad. La virtualidad nos ha hecho replantear mucho nuestra tarea al no permitir encontrarnos en forma presencial con los estudiantes. Pero yo lo veo muy positivo, esto llegó para quedarse. Es ahí donde debemos esforzarnos y pensar qué cosas debemos cambiar para mejorar.

 

Si bien es algo que venimos escuchando y reflexionando hace mucho tiempo, todavía no se ha podido concretar un verdadero cambio respecto de nuestras prácticas, a la forma de evaluación y a la comunicación con los alumnos.

 

Creo que debemos seguir pensando y aprovechar todo lo que hemos aprendido en este último tiempo para mejorar esas prácticas docentes, tanto para la virtualidad como para cuando volvamos de manera presencial a las aulas.

 

V.T.: Mantendría la virtualidad como una alternativa para acortar distancias. Sería muy positivo que se logre articular lo presencial y lo virtual. Es totalmente posible a medida que podamos ir desarrollando material digital de calidad para que las actividades se puedan realizar de manera remota, es un cambio que ya estaba en marcha, y la pandemia lo aceleró.

 

Cuando regresemos a la presencialidad debe seguir existiendo la posibilidad de realizar un curso en cualquier universidad, sin viajes, estadías ni traslados. Hay que flexibilizar ciertas cuestiones que en definitiva posibilitan un acceso más amplio a la educación universitaria.

 

Enseñar y no dejar de aprender. Sembrar nuevas energías. Contagiar pasiones. Sentir, íntimamente, que la tarea no termina al final de un ejercicio o con la resolución de un problema, sino con la satisfacción de haber dejado huellas en el camino, con una dimensión humana.

 

Fuente: Facultad de Ingeniería – Unicen