Ignacio Montoya Carlotto: “celebro el ejercicio de la memoria colectiva”

Se cumplen 7 años de la recuperación de la identidad del músico olavarriense, nieto de Estela de Carlotto. “Mientras un país se alegraba, con razón justa, de un encuentro muy esperado, ante mí se abría la puerta de una historia trágica que no conocía hasta ese entonces” dijo.


Este jueves se cumplen 7 años de un hecho que marcó la historia de la ciudad, pero particularmente de uno de sus ciudadanos: un día como hoy, en 2014, Ignacio Montoya Carlotto recuperaba su identidad, siendo el nieto recuperado 114 y, ni más ni menos, que de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

 

El músico publicó una carta en redes sociales donde reflexionó sobre la fecha y todas sus sensaciones: “Desde el momento del llamado, la noticia, ser una noticia, etcétera y siete años también de todo lo que ha sucedido luego”.

 

 

Catalogó su historia como “contradictoria por demás, como todas pero aún más. Tanto que mientras un país se alegraba, con razón justa, de un encuentro muy esperado, ante mí se abría la puerta de una historia trágica que no conocía hasta ese entonces”.

 

“Es por eso que para mí es una fecha que no festejo, es un aniversario que me nubla. Un día en el año que no niego, ni tampoco esquivo de recordar. Es una efeméride -personal y pública- que para mí tiene la característica de no poder accederlo desde un recuerdo feliz. Vivimos en un tiempo en el que podemos ver como la misma cosa significa varias cosas para cada uno y así es cómo me sucede”.

 

De igual modo,celebro el ejercicio de la memoria colectiva. Entiendo la importancia de comprender el pasado y hacer de él una escuela nos permita crecer y nos avise de aquello que se nos viene ‘un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla’”. Pero señaló también que “la memoria se constituye con lo sedimentado entre sus propios olvidos, espero que el ejercicio colectivo entienda de la importancia de recordar nuestros horrores y desde lo personal, cicatrizar la efeméride personal y pública, para poder así seguir”.

 

Cerró con un deseo simple, pero cargado de significados: “que sea con paz”.