Barrio Minero: “Es como un sueño que se está cumpliendo”

Central de Noticias dialogó con familias mineras que tomaron posesión de sus terrenos. “Es inexplicable”, narraron.


Cartelitos en mano, armados algunos con más tiempo y materiales que otros, pero todos con el mismo amor e ilusión, y por qué no ansiedad. Con esa suerte de demarcación como único equipaje comenzaron a llegar después del mediodía de este lunes a los lotes ubicados sobre avenida Pueyrredón, a la altura del cruce con Las Horquídeas, sobre uno de los laterales del barrio privado de la ciudad.

 

 

Se trata de las 86 “familias mineras” que a partir de esta tarde ya se encuentran en condiciones de poder comenzar a construir su propio hogar. Lo que hoy es una realidad, se remonta a un camino que con mucha ilusión, pero también con cierto miedo o incertidumbre comenzaron a transitar hace 4 largos años.

 

Es por ello que además de los carteles, no faltaron las lágrimas y gestos de alegría, emoción y también desahogo. Así se pudo ver el rostro de Carlos, uno de los primeros en ser “ubicado” y en demarcar su terreno con el cartel que él mismo confecciono. “Es inexplicable, después de tanto tiempo, 4 años esperando una firma”, relató con los ojos vidriosos.

 

 

“Es como un sueño que se está cumpliendo”, continuó a medida que reconocía que “todavía nos falta”. “Fueron 4 años que parecieron 40, pero por fin se dio, todo llega. Se hizo largo pero llegó”, concluyó antes de pararse detrás del cartel para una foto que seguro atesorara por mucho tiempo.

 

Similares fueron las sensaciones y las palabras de Cristian, quien junto a su pareja y su hijo de apenas meses fueron a tomar posesión del lugar donde estará su casa. “Vino con la casa debajo del brazo”, fue el comentario para romper el hielo y a partir de allí hilvanar la conversación con este porta.

 

 

“Emoción, contentos, felicidad”, enumeró aquello que le recorría el cuerpo. “Nuestra casa propia, salir del alquiler”, se desahogó. “Tener lo que todos queremos, nuestra casa”, sintetizo segundos después.

 

Con el correr de las palabras las frases salen con algo más de soltura, pero no menos sentimiento. “Una felicidad total, de que vimos un avance, y ojala pronto el sueño de la casa propia. Que hoy podamos ver todo esto es una satisfacción”, finalizó.