Que no te chamuyen

En tiempos de campaña vemos muchas publicaciones de políticos o políticas sobre obras que responden a demandas de la sociedad o mejoran sustancialmente algún aspecto en particular, la seguridad vial no escapa de ello.


Por Marcos Pascua / @Ma7cos

Ingeniero Civil-Tesista en Seguridad Vial- Promotor Comunitario de Seguridad Vial

 

En tiempos de campaña vemos muchas publicaciones de políticos o políticas sobre obras que responden a demandas de la sociedad o mejoran sustancialmente algún aspecto en particular, la seguridad vial no escapa de ello.

 

Luminaria LED, pavimentación, bacheo, millones de pesos destinados a mejorar la ciudad, pero realmente, ¿es una mejora sustancial a la seguridad vial? ¿Cuáles son las causas de los siniestros viales? ¿Cuáles son las medidas más efectivas?

 

Causas de la siniestralidad vial

 

Las estadísticas que existen sobre la siniestralidad vial en Argentina son pocas, dada la importancia de la problemática se torna necesario contar con mayor información y de calidad para poder realizar un abordaje más acertado. De las estadísticas disponibles, las de mayor precisión son las que publica en su página el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI Argentina) ya que realizó un estudio de reconstrucción de siniestros viales donde participaron 8000 vehículos en 4000 siniestros.

 

 

Del estudio se desprende que el 89,5% de los siniestros se produjeron por errores humanos, mientras que el 8,8% fueron debidos a un problema en el medio y el 1,6% restante corresponde a fallas en el vehículo. Como consecuencia de esto, podríamos decir a grandes rasgos que de 10 siniestros, casi 9 se producen por fallas humanas.

 

¿Qué podemos decir de las otras causales? En el caso del medio, se hace referencia a fallas en la infraestructura, como falta de iluminación, calzada mojada, mal estado del pavimento, entre otras. Mientras que las fallas del vehículo responden a fallas mecánicas, prácticamente su influencia es nula en los siniestros viales.

 

Causas humanas

 

Si analizamos las causas humanas, vemos que la invasión de carril ocupa el 44,2% de los casos, seguida por la distracción (14%) y la maniobra abrupta (10%). Pero también se registraron velocidades indebidas (9%), no respetar la señalización (6,9%), no respetar la prioridad de paso (6,5%), distancia de seguimiento inadecuada (5,2%), y cansancio (2,7%), entre otros.

 

¿Qué otras causales pueden provocar un siniestro? Utilizar el teléfono celular mientras se conduce, lo que podría considerarse una distracción y conducir bajo los efectos del alcohol.

 

Ruta Nacional N° 3 a la altura del Partido de Azul / Foto Diario El Tiempo de Azul

 

Según lo informado por CESVI, las causales que se podrían disminuir en base a infraestructura son la invasión de carril y el exceso de velocidad, en el caso de la invasión indebida de carril son obras costosas, pero de gran significancia en rutas con mucha demanda. Un claro ejemplo es la demanda que existe hace años para construir la autovía Azul-Las Flores. En el caso del exceso de velocidad, vamos a hablar más adelante.

 

Si seguimos analizando el resto de las causas, ¿es realmente significativo en términos de seguridad vial realizar el bacheo de una calle o iluminarla mejor? No, tal vez lo sea en términos urbanísticos o de mejora de calidad de vida, por supuesto que no es cómodo circular por una calle de tierra (luego de una lluvia ni te cuento) o con baches o a oscuras, pero aun así, los siniestros viales seguirán ocurriendo. Mejorará la calidad de vida, no la seguridad vial.

 

Que no te vendan humo

 

La pintura de un cordón, demarcar una senda peatonal, los famosos reductores de velocidad, bacheos o iluminación son los rubros más presentes en épocas de campaña, pero como vimos no representarán una mejora significativa en términos de seguridad vial. Veamos por qué.

 

En el caso de las tareas de mantenimiento, representan tareas estéticas, claro que es lindo tener una ciudad limpia, demarcada y ordenada, pero incluso en las ciudades más lindas y ordenadas los siniestros se producen igual.

 

Los reductores de velocidad, según el siguiente estudio, es una de las medidas menos efectivas para reducir la velocidad. Vamos a un ejemplo, vos podés venir pisteando como un campeón, llegar a laintersección del reductor, frenar, pasarlo y continuar circulando con exceso de velocidad. El reductor de velocidad no genera una reducción de velocidad efectiva en el casco urbano, que es lo que en definitiva sí lograría disminuir los siniestros viales.

 

 

Además, si los circulas a diario, puede provocar un desgaste mecánico en tu vehículo, particularmente en los amortiguadores y eso se puede transformar en un problema mayor.

 

Claro que nadie quiere circular por una calle con baches, o de tierra, pero ninguno de estos problemas son los responsables de los siniestros que vemos a diario. De hecho, en las calles de tierra o con baches, se circula a menor velocidad. De ninguna manera el autor de esta columna está a favor de los baches o las calles de tierra, pero el bacheo o la pavimentación no mejoran la seguridad vial, es más, las calles pavimentadas y en buen estado permiten que se circule a más velocidad y por ende se produzcan más siniestros. Como dice una cadena de comidas rápidas, no te comas el verso.

 

Medidas efectivas

 

Como ya te he contado muchas veces, el exceso de velocidad es una de las principales causas de siniestros viales en el caso de las ciudades y según el estudio mencionado más arriba las medidas más efectivas tienen que ver con el angostamiento de las calles, el control de velocidad automatizado y adaptaciones de velocidad inteligentes.

 

El angostamiento de calles es una obra de infraestructura que tiene como objetivo reducir el ancho de la calzada, ya sea a la mitad o al final de la misma, de esta manera el o la automovilista al ver que se reduce el espacio para circular, inconscientemente tiende a pisar el freno.

 

Los controles de velocidad automatizados son los famosos radares, bueno, no necesito explicarte como funcionan. Lamentablemente en la planta urbana de Olavarría no se controla la velocidad.

 

En el caso de las adaptaciones de velocidad inteligentes, es una medida que tiene que ver con la fabricación del automóvil y hace referencia a la instalación de un control de velocidad con GPS que analice la vía por la que se circula y en función de ello ajuste la velocidad en forma automática, sin exceder las máximas reglamentarias.

 

En el caso particular de la ciudad de Olavarría, se encuentra en el Honorable Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza elaborado por la asociación civil “Somos amigos de la vida” para reducir las velocidades máximas de circulación a 30 km/h en calles y 50 km/h en avenidas. Este tipo de proyectos busca reducir los siniestros viales, pero principalmente sus consecuencias, combinado con controles de velocidad lograría mejorar sustancialmente la seguridad vial.

 

 

Otra forma de trabajar en la reducción de los siniestros viales es empezar a priorizar en el espacio público a otras alternativas de movilidad como el traslado a pie, la bicicleta o el transporte público. Como ya te conté en más de una oportunidad, las ciudades priorizan exclusivamente a los vehículos privados motorizados (autos y motos), vehículos que se encuentran en la mayoría de los siniestros viales que se producen en la ciudad, además de ser los principales responsables de la contaminación ambiental.

 

Peatonalizar calles en forma definitiva o transitoria, abrir carriles exclusivos para bicicletas, invertir en el transporte público, pensar en programas de incentivación para el uso de la bici, cerrar calles al tránsito privado motorizado en determinados horarios en zonas céntricas, son algunas de las medidas que las ciudades donde se trabaja la seguridad vial (en serio) se han tomado y con resultados satisfactorios.

 

Desde lo discursivo en la ciudad hay una tendencia a que se circule más en bici, pero en los hechos desde que se comenzaron a construir ciclovías allá por 2011, se han construido a un ritmo de 270 metros por año. Hace poco más de 4 años, se anunció que se proyectaba una red de ciclovías de 35 km, un proyecto interesantísimo que promete conectar la ciudad en bicicleta, al ritmo con el que vienen avanzando estas obras hasta el momento, se tardaría poco más de 100 años en contar con esta red. Mientras, acá te dejo un enlace donde “Está Bueno” realizó una simulación de cómo sería esa ciudad llena de ciclovías.

 

Está demostrado que invertir en ciclovías atrae ciclistas, es lo que en transporte se llama demanda inducida, construir carriles para bicis atrae ciclistas, no al revés.

 

Conclusiones

 

Como mencioné en varios puntos de esta columna, de ninguna manera quiero una ciudad con baches, con calles de tierra o mal iluminadas, pero en todo caso, todas esas mejoras son estéticas, mejoran la calidad de vida, el ánimo de quienes habitamos las ciudades, pero no mejoran la seguridad vial.

 

En años electorales se pueden ver muchas obras, sobre todo en el espacio público y bienvenidas sean esas mejoras para vivir en una ciudad mejor en términos urbanísticos, pero las mejoras en la seguridad vial van por otro lado y ahora ya lo sabés, que no te chamuyen.

 

Foto de Portada Gentiuno