“Ahora el mundo respira de otra manera”

Luego de mucho trabajo, angustia y estrés, que no haya internados por Covid en terapia se muestra como esa luz al final del túnel. La salida de la pandemia está cada vez más cerca. Sensaciones y experiencias comentadas por el personal de salud.


Tomás Kessler-Agencia Comunica

 

Más de 400 días tuvieron que pasar desde el comienzo de la pandemia para que en la ciudad no haya internados con Covid en terapia intensiva. Un camino larguísimo lleno de dudas, miedos y temores. Pero que en base a esfuerzo, trabajo y dedicación se pudo recorrer. Y se seguirá recorriendo, pero este es un gran paso. “Ahora hay una suerte de relajación, una alegría interna”, comenta el secretario de Salud de la ciudad, Dr. Germán Caputo.

 

“Las sensaciones fueron primero un gran alivio y después un sentimiento físico y corporal de descanso y de finalmente poder aflojar. Eso sentimos después de tanto trabajo, esperando por supuesto que no se complique y no vengan nuevos casos”, agrega Carolina Alanís, kinesióloga y parte del equipo de trabajo de la UTI.

 

Reflexionando sobre todo el trayecto acontecido, el Dr. Iván Recabarren, Jefe de Terapia Intensiva expresa que el negacionismo de la sociedad fue algo que lo asombró. Los pensamientos acerca de que la pandemia era una mentira y/o una jugada política para mantener a la sociedad controlada y encerrada eran “insanos”, asegura. “Hay que recordar eso todo el tiempo porque hizo daño”, recrimina. El mismo alega que la principal causa de los contagios fue que “al no tener defensas, el virus circulaba libre”.

 

La situación en UTI no fue nada fácil para el equipo de trabajo, “por la falta de personal disponible era complicado cubrir todas las demandas. Fue un estrés grande, y nunca me olvido de que los principales fueron los enfermeros ya que ellos tenían que estar ahí al lado del paciente mucho más que nosotros y eso se sufrió” se sincera el jefe de la Terapia Intensiva. De todas formas y a pesar de tanta carga laboral y sufrimiento,el sistema de salud respondió en todo momento” agrega Germán Caputo y destaca el equipo de trabajo.

 

Carolina Alanís da cuenta del gran grupo que está compuesto por más de 30 personas. Cada uno cumplió su rol profesional de la mejor manera posible afrontando los cambios que se produjeron a causa del virus y el hecho de enfrentar una nueva amenaza completamente desconocida.

 

El miedo a lo desconocido se sintió todos los días en la sociedad y si bien ahora parece estar cada vez más cerca el fin del recorrido, por momentos se vivieron situaciones angustiantes. “Las personas reaccionaron de muy distintas maneras. Pacientes que fallecían y nosotros prácticamente no podíamos hacer nada. Eso hace daño y te afecta psicológicamente”, revela el jefe de Terapia Intensiva.

 

Más allá de que hoy en día no hay pacientes con Covid en Terapia Intensiva, allíse sigue trabajando y luchando un poco entre la vida y la muerte, y si bien uno está preparado, el covid nos afectó porque era algo desconocido que venía de golpe y no sabíamos cómo iba a atacar”, exterioriza el Dr. Caputo.

 

Refiriéndose a las enseñanzas y las cosas positivas que quedan en esta pandemia, Alanís remarca que “deja como enseñanza para todos el hecho de aprender a cuidarnos como un conjunto, no solo de este virus sino de un montón de cosas. Todos como ciudadanos podemos asumir las responsabilidades civiles del cuidado personal. Hay que tener en cuenta que el que está a mi alrededor no tiene por qué enfermarse por un descuido o una irresponsabilidad mía. Ese cuidado personal, trasladarlo a todas las formas de manejarse socialmente”.

 

En continuación con la línea de la kinesióloga, el Dr. Caputo destaca que la pandemia deja “un sistema de salud robustecido. Se acostumbró a trabajar bajo presión y con mucha cantidad de gente. Se incorporó servicio humano que ahora ya queda para el servicio de salud y eso siempre es bueno”.

 

El robustecimiento del sistema de salud se evidencia rápidamente, “hubo momentos que estuvimos al borde del colapso, la cantidad de pacientes era abrumante pero nunca llegamos a tener, por ejemplo, la imagen de una persona muriendo en los pasillos sin poder ser atendida. Eso no nos pasó debido al sistema de salud y porque en la sociedad se hicieron las cosas bien” detalla Iván Recabarren.

 

La presencia de este virus, indefectiblemente provocó mas de 300 fallecimientos en la ciudad. “Una pérdida, no importa cual, es tan importante como 100 o 200. No importa la edad, sino la pérdida en sí”, confiesa la kinesiologa Alanís. Sumado a esto, el secretario de salud relata que “desde la secretaría de salud, en febrero de 2020 habíamos hecho una progresión de posibles casos y fallecimientos, y estos números que vemos actualmente son como los que planeabamos. Uno si tiene que ser crítico en algo, lo primero que piensa es que quizás podríamos haber vacunado antes pero eso es un tema que nos excede”.

 

El rol de la vacuna y la sociedad

 

La vacuna y el accionar de la sociedad cumplieron un rol fundamental. La no circulación de las personas dio un gran aire a todo el sistema de salud, “nunca un sistema hubiera podido tolerar una circulación libre del virus” explica Iván Recabarren y destaca el rol de la sociedad. “Me molesta que se vea al médico como un héroe cuando en realidad, el destino de lo que nos pasaba también dependía de la responsabilidad personal y cumplieron con los cuidados como corresponde. Todos participamos de la tarea, con distintos lugares y roles, pero el resultado es de conducta social”. Asimismo, realza la importancia de la vacuna y explica que, en el peor momento, se notó la influencia de ésta.

 

Por su parte, el Dr. Caputo confirma quela vacunación es la salida a este problema, si en el mundo no hubiese vacunación, aún estaríamos como en el 2020. Las vacunas son efectivas, el virus está como acorralado y esos son los números que se ven tanto acá en Olavarría, como en el país y en el mundo”.

 

Mientras que Carolina Alanís opina que “la vacuna fue fundamental, influyó en lo más profundo de cada uno de nosotros como personas y como seres sociales que somos. Generó responsabilidad y conciencia. En un principio no veíamos la luz y no sabíamos cómo y cuando íbamos a salir de esta situación, pero con la vacuna eso se resolvió”.

 

La situación es otra hoy. “Ahora todo el mundo respira de otra manera, en salud los enfermeros están contentos, sentir que la pasaron luego de poner mucho es muy bueno”, asegura el Dr. recabarren, con otro ánimo puertas adentro de terapia.