Preventiva para un hombre acusado de reiterados hechos de violencia de género

Se le imputan cerca de una veintena de delitos, que tuvieron como víctima a su ex pareja. 


En los últimos días el Juzgado de Garantías local N° 1, de la doctora Fabiana San Román, resolvió que se le aplique la prisión preventiva a un olavarriense que se encuentra acusado de reiterados hechos de violencia de género contra su ex pareja.

 

La resolución se tradujo, además, en su traslado al sector de población común de la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica, según puede leerse en el dictamen al que tuvo acceso este portal.

 

La medida había sido requerida por la doctora Viviana Beytía, titular de la fiscalía en Violencia Familiar y de Género, desde donde se instruye la investigación que comprende de 6 hechos particulares pero que dan a lugar a una imputación que se comprende de alrededor de 20 delitos.

 

Vale aclarar que no se van a divulgar nombres ni detalles precisos por el único motivo de resguardar la intimidad y la integridad de la víctima y su vínculo más cercano. Lo que sí se va a mencionar y va a servir para tomar dimensión de los hechos es el derrotero de casos del que comprende la acusación.

 

Tal como se anticipó, se trata de 6 hechos que se prolongaron durante varios meses, pero que configuraron la siguiente imputación: “desobediencia – once hechos-“, “violación de domicilio -cuatro hechos-“, “hurto simple”, “amenazas simples”, “daño simple” y “coacción simple”, todo en concurso real e ideal y en contexto de violencia familiar y de género.

 

 

El derrotero de casos se inicia en el final del 2020, fecha en la cual el hombre se comunicó vía telefónica con la víctima, desoyendo una restricción de acercamiento y contacto emanada desde el Juzgado de Familia. Inclusive, pocas horas más tarde, se presentó en el domicilio de la mujer e irrumpió derribando la puerta, para luego huir.

 

Meses más tarde, ya en marzo del 2021 y con la medida de abrigo aún vigente, volvió a desoírla y se presentó en la casa de su ex pareja. No conforme con ello también le robó el teléfono celular. A la par, volvería esa misma noche, al igual que en los días 24 de marzo, y 9 y 10 de abril.

 

Ya en junio, con otra restricción de acercamiento rigiendo, volvió a entrometerse en la casas y apoderarse del nuevo celular la víctima. En este caso no lo robó, sino que lo destruyó contra el piso, todo a medida que la amenazaba de muerte al grito de “te voy a arrancar la cabeza”.

 

En agosto volvió a meterse en su casa, más precisamente en el patio, donde la sorprendió y comenzó a insultarla. La mujer buscó refugio en el interior de la casa y el hombre buscó que saliera bajo la amenaza de robarle los documentos.

 

 

Semanas después, en noviembre, se la cruzó  en la calle en las cercanías del domicilio, donde seguía teniendo prohibido estar, y comenzó a insultarla. Días después, se metió nuevamente en la casa. “El comportamiento exteriorizado por el sujeto agresor ha consistido en violar sistemáticamente las mandas judiciales que le fueron impuestas a fin de hacer cesar los actos de hostigamiento, hechos que inclusive se dieron delante de los hijos en común”, se reprochó desde la Justicia al momento de fundamentar la prisión preventiva.

 

Vale dar cuenta que en todo este derrotero de casos el hombre fue apresado y luego liberado ya que, como se ha explicado en reiteradas ocasiones, este tipo de delitos en sí son figuras penales no detenibles. Lo que permite la detención y, como sucedió ahora, una prisión preventiva es la perspectiva de género por parte de los funcionarios judiciales.

 

“Así, la objetiva y provisional valoración de las características de los hechos reprochados impone el abordaje de la problemática desde una perspectiva de género”, explicó la jueza Fabiana San Román en su dictamen a medida que repasaba y enumeraba los “peligros procesales” en los que erigió la medida de prolongar la detención del acusado, al menos, hasta el inicio del juicio en su contra.