Reparación y restauración de bicicletas: cuando de una demanda nace una iniciativa social

El taller del Espacio Adolescente fue pensado en pandemia y quedó como actividad fija. Necesitan donaciones para que los chicos que concurren puedan seguir con la actividad.


Rodrigo Junger / Agencia Comunica

 

Cristian tiene 13 años, vive en el barrio Belén y todos los días toma el colectivo de “Espacio Adolescente” para asistir al Centro de Día. A él le gusta mucho concurrir porque “las tareas que se hacen son muy divertidas”. Cuando le comentaron que se iba a llevar a cabo el taller se puso muy contento porque uno de sus grandes sueños es “ser mecánico de bicicletas, motos y autos”.

 

Él es uno de los veinte chicos que forma parte de la iniciativa que se encaró desde el Centro de Día Municipal “Espacio Adolescente”, que nació justamente de una necesidad social específica. El taller de reparación y restauración de rodados fue pensado como una actividad circunstancial debido a la pandemia y terminó estableciéndose como una actividad fija.

 

El espacio municipal funciona como un lugar de contención, aprendizaje y creación en el que participan más de una veintena de adolescentes. En épocas de pandemia -con el transporte urbano inhabilitado- una gran problemática para los chicos fue el difícil acceso al lugar por cuestiones de movilidad. Para esta problemática puntual Jerónimo Olguín -coordinador del espacio- junto a su equipo del Centro de Día pensaron la idea de hacer un pedido a la comunidad para que pueda donar bicicletas, y de esta forma los chicos puedan usarlas para concurrir al espacio que queda en Ituzaingó Sur.

 

La actividad social que nació de una demanda y se convirtió en un espacio de aprendizaje laboral, tiene un beneficio muy importante y emocionante debido a las problemáticas socioeconómicas que les toca vivir día a día a muchos de los integrantes del espacio: “hay muchos pibes que no tienen acceso para llegar a la escuela o al club, con esto le estamos dando la posibilidad de que tengan un vehículo para asistir, acá hay muchos chicos que han tenido su primer bici y han aprendido a andar acá” comentó Olguín.

 

“Todo arrancó en septiembre de 2020 -en plena pandemia-. Empezamos a pensar en la posibilidad de conseguir bicicletas para que aquellas personas que no tuvieran puedan asistir” sostuvo Olguín y remarcó:  “se hizo pedidos en las redes y a conocidos, nos empezaron a llegar muchas, algunas armadas, otras que tenían alguna parte rota por lo que teníamos que cambiarlas”.

 

Ante la necesidad de tener que restaurar y reparar los rodados que llegaban de las donaciones se empezó a formar el taller propiamente dicho: “iniciamos poniendo días que nos quedara cómodo para trabajar en las bicis, una hora aproximadamente, después decidimos poner días fijos con horarios establecidos debido a la demanda, y de esa manera se fue estructurando el taller, lo que para nosotros hoy significa una actividad puntual fija” explicó el coordinador.

 

 

Cristian asiste al Centro de Día junto a una veintena de chicos, prácticamente todos participan del taller y van trabajando cada cual en su rodado en particular. Las habilidades y experiencia que rescató de su abuelo le permitió terminar su bicicleta en tiempo récord: “con mi abuelo armábamos por partes y utilizábamos herramientas”, al día de hoy -con su bici ya terminada- ayuda a otros compañeros a terminar las suyas.

 

En este sentido Olguín enunció: “hay algunos que son muy hábiles y empiezan a meter mano en trabajos de otros compañeros, hay chicos que les gusta muchísimo la mano de obra en cuanto a la reparación y mantenimiento”.

 

La inclusión social y de cierta manera laboral es uno de los puntos a tener en cuenta. El uso de herramientas, en muchos casos, es muy importante para el futuro laboral de los adolescentes. En este caso se trabajan con diferentes instrumentos como llaves francesas, pinzas, destornilladores y demás. Olguín hizo referencia a los elementos de trabajo y expuso: “las herramientas que tenemos son pocas pero las brindó el Municipio, son elementos caros”.

 

Además puntualizó que muchas veces son los coordinadores del espacio los que proveen las necesidades instrumentales a los chicos: “cuando no tenemos ciertas utilidades, muchos de los referentes traemos las cosas que podemos llegar a necesitar desde nuestras casas para el taller”.

 

El espacio es un lugar de juventud lleno de esperanza y sueños. Las enseñanzas de los coordinadores motivan y preparan a los chicos para afrontar el futuro que los espera. Cristian con sus apenas trece años tiene varios sueños que desea cumplir: “cuando sea grande quiero ser futbolista pero no me decido porque también me gustan otras cosas como correr a caballos o trabajar la huerta” y cerró de una forma muy tierna “me gustaría ser un paisano también”.

 

Para finalizar, el coordinador del espacio realizó un llamado a la comunidad: “aquellas personas que quieran colaborar y quieran donar ya sea repuestos, materiales y/o herramientas pueden hacerlo a mi numero particular -2284 530163- o al número de la Subsecretaría de Derechos, Igualdad y Oportunidades 420863. También invitamos a la gente que se acerque al Centro de Día para saber donde está ubicado, cómo trabajamos y para que entiendan nuestra realidad cotidiana”.