El COVID 19 y los cambios en las ciudades: el caso de Pinamar

La pandemia hizo repensar los espacios con los que nos habituamos en lo cotidiano. El testimonio de Ariel Galera, Secretario de Planeamiento de la ciudad balnearia.


Por Marcos Pascua

Muchas son las huellas que ha dejado la pandemia de COVID 19 a lo largo y ancho del mundo, y aunque si bien, sus efectos hoy son muy menores respecto al año pasado o al 2020, no está mal analizar en retrospectiva los cambios que fomentó dicha enfermedad. Varias son las ciudades que experimentaron cambios en su diseño en función de la información que se tenía en el momento para disminuir la velocidad de contagiosidad del virus SARS-COV-2, pero lo cierto es que no fue original ya que a lo largo de la historia varias fueron las enfermedades que generaron cambios en las ciudades como fue el brote de cólera en el año 1866 en Londres o en 1871 la epidemia de fiebre amarilla que transformó la ciudad de Buenos Aires. De alguna manera las enfermedades invitaron a replantearnos como vivimos y en general, en términos de urbanismo, “salimos mejor”.

En este espacio hemos hablado al pasar de los cambios que se introdujeron en ciudades europeas a partir de la necesidad de generar mayor distanciamiento social, pero no todo pasa solamente del otro lado del océano y hay algunos ejemplos de ciudades argentinas donde estos cambios también se vieron influenciados por la pandemia o como en el caso que vamos a hablar hoy, la idea ya estaba en mente, la pandemia solo aceleró los procesos.

La ciudad de la que hablaremos hoy es Pinamar, ciudad que se ubica en el sureste de la provincia de Buenos Aires, cabecera de partido homónimo donde tal vez hayas pasado algún que otro verano y que se encuentra a unos 350 km de la ciudad de Olavarría. Para conversar sobre los cambios que se produjeron en Pinamar es que nos comunicamos con Ariel Galera, arquitecto y actual secretario de Planeamiento, Vivienda y Hábitat, quien gentilmente accedió a contarnos un poco en que estuvieron trabajando, cuales fueron las repercusiones y cuales son los planes a futuro.

Poco espacio público

Seguramente te acordás, que cuando se comenzó a flexibilizar la cuarentena obligatoria por COVID-19, una de las limitaciones era la cantidad de personas que podían permanecer dentro de un espacio cerrado, lo que derivó en largas colas en las veredas de algunas ciudades y esa fue una de las primeras necesidades que nos comentó Ariel, a partir de la cual comenzaron a trabajar, “Pinamar es una ciudad que cuenta con 45 000 habitantes, cuando tienen que hacer trámites se juntan en un radio de cuatro o cinco cuadras, en el centro administrativo, alrededor de la municipalidad y los bancos”.

Si bien, ordenar el espacio público era una idea que tenían en la secretaría, la pandemia aceleró ese proceso, “no había un gran espacio público, cuando las personas comenzaron a salir, notamos que la gente se agrupaba en las veredas y nos sirvió para darnos cuenta que teníamos poco espacio”.

Una de las primeras medidas en la que trabajaron fue en quitar una serie de estacionamientos a 45° ya que “debido a que en algunas zonas no había veredas, la gente estacionaba sus autos a 45° en el espacio entre la línea municipal y la calzada y quedaba un metro de paso para las personas, lo cual está mal y, además, generaba problemas en la salida de los vehículos a 45° ya que no contaban con buena visibilidad”. Allí fue donde “se modificó el estacionamiento para que sea paralelo al cordón y se amplió la vereda para generar mayor circulación peatonal”.

Otra de las medidas en las que avanzaron fue en la peatonalización, “mientas veíamos que algunas ciudades se cerraban por completo, en Pinamar la única restricción era la peatonalización de 4 cuadras donde los vehículos no podían acceder y eso nos garantizó que la gente pueda circular con el distanciamiento social necesario”.

En cuanto a la reacción de la comunidad, Ariel nos comentó que en principio no fue buena, pero que después la gente comenzó a entender que las medidas eran positivas, “la reacción fue mala, algunos comerciantes creían que iban a disminuir las ventas” y aprovechó para hablarnos de la importancia de la comunicación de estas medidas, “a veces uno se encuentra trabajando en esto y no tiene tiempo para comunicar y ese espacio lo utilizan otras personas para comunicar mal, pero sabíamos que esa mala reacción sería temporal, desde la secretaría estábamos convencidos de que lo único que no se podía hacer, era no hacer nada”.

El día después

Una vez que se comenzó a hablar de la post pandemia, Ariel nos comentó que siguieron trabajando con los vecinos para mejorar la calidad del espacio público, “comenzamos a trabajar en un proyecto de abrir calles, que en realidad fue aplicar algo que establece la ley nacional de tránsito y que en Pinamar está normado, que es la prohibición de estacionar en la margen izquierda de las calles”. Ese espacio fue el que se aprovechó para ampliar aceras y generar bicisendas y ciclovías.

 

 

Un cambio cultural

Una de las cuestiones que hizo hincapié el arquitecto Galera durante la entrevista fue la cuestión cultural, “más que el trabajo de campo, lo más complejo es hacer entender que eso no está bien. Fue una discusión comunicacional y cultural importante, fue difícil hacer entender que son más importantes las personas que los autos”. En esta cultura autocentrista es la que vivimos lo que se busca desde el área de planeamiento es “poner al peatón por encima del auto, es difícil de entender, pero hay cada vez más gente que piensa que la vida no puede ser tirar el auto en cualquier lado y salir.” En el mismo sentido agregó, “no se trata de erradicar el automóvil, tiene que ver con redistribuir el espacio público”.

 

 

El verano

Como toda ciudad costera, en verano se percibe un aumento notorio de la circulación, “en el verano pasamos de 45 000 a 370 000 personas y muchas de esas personas no vienen con un auto por familia, generalmente vienen con dos autos, cuatriciclos, camionetas, por eso queremos trabajar en ordenar la circulación del automóvil en el espacio público”.

En ese sentido, en una de las avenidas de la ciudad durante el verano llegaban numerosas marcas de automóviles para hacer promoción en el espacio público, a propósito de esto, Ariel remarcó su postura, pero también la del intendente de Pinamar, Martín Yeza, “no podemos ser reconocidos por ser un salón del automóvil al aire libre, en referencia a lo que sucedía en la Avenida Bunge”.

 

 

 

Otro proyecto fue el de ordenar la circulación en la zona costera, “hace dos años hicimos un camino protegido por unas maderas de manera de ordenar el tránsito peatonal, fue muy resistido por concesionarios de la playa, pero después nos comentaron que triplicaron las ventas”. En este punto Ariel nos comentó que el aumento en las ventas puede ser por varios motivos, pero a diferencia de antes, la gente ahora puede acercarse a comer algo a la playa “caminando, en forma tranquila”.

Los planes a futuro

Una de los proyectos que nos comentó Galera fue el de ampliar la red de ciclovías, “hay trabajos que se necesita el financiamiento de Nación, en su momento trabajamos con ellos y también con la Ciudad de Buenos Aires en un proyecto de ciclovías, estamos intentando retomar la idea para poder llevarlo adelante”. Sobre la bicicleta agregó, “es un vehículo que en Pinamar se utiliza mucho como medio de transporte, no solo como elemento recreativo, luego de las bicisendas y ciclovías que realizamos, tenemos mediciones y vimos que aumentó mucho la cantidad de bicicletas circulando por la ciudad.” También nos contó “al principio son medidas resistidas, pero con el paso del tiempo la repercusión mejora”.

 

 

Desde la secretaría “tratamos de exigir a los proyectos que llegan, cuestiones que mejoren el espacio público y que no impliquen recursos al municipio, mientras que desde la municipalidad tratamos de trabajar en veredas, cordones, obras de bajo presupuesto que nos ayudan a materializar la idea.”

Además, nos comentó que cuando tienen la oportunidad tratan de trabajar en la formación, “uno de los ejes en los que trabajamos es en la formación, cuando tenemos oportunidad tratamos de llevar el mensaje de mejorar el espacio público a la sociedad y de la importancia de la movilidad sustentable”.

Los ejes en los que se enmarca el trabajo de la secretaría son:

    • Descentralización
    • Movilidad
    • Revitalización del espacio público
    • Equilibro entre el entorno natural y lo construido.

 

Tal vez una de las frases más interesantes que nos dejó Ariel fue la importancia de no abandonar la idea, aunque a veces sea difícil de transmitir, “no se puede abandonar esa idea, porque creemos que mejorar el espacio público, es mejorar la calidad de vida de la gente.”

Si querés ver un poco más del trabajo en Pinamar te dejo un par de links a dos videos cortitos donde podés visualizar un poco mejor lo que hablamos acá, uno y otro.

Conclusión

Como vimos, no solo los cambios en las ciudades se dieron en Europa, también en Argentina y dentro de la provincia de Buenos Aires, la idea de redistribuir el espacio público, de mejorar la calidad de vida tanto para las personas como para el entorno, de racionalizar el uso del auto comienza a ejecutarse en algunos lugares, de a poco el paradigma comienza a cambiar con acciones donde la parte técnica y la decisión política son fundamentales para trabajar en esas ciudades enfocadas en las personas.

Nos leemos en dos semanas de nuevo.