Conducción eficiente y segura

No sólo es ahorrar combustible: es acompañar un proceso de cuidado del medio ambiente, cuidar nuestro vehículo y darse la oportunidad de usar otros medios de transporte, como la bicicleta. ¿Cómo funciona una conducción eficiente y segura?


Por Marcos Pascua

 

¿Es posible ahorrar combustible según nuestra forma de conducir? Claro que sí, pero conducir eficientemente no solo trae beneficios económicos, también ayuda a ahorrar energía, a disminuir la contaminación y aporta a la seguridad vial. En tiempos donde la energía es un bien escaso y el combustible vale cada vez más, cómo podemos colaborar para reducir su consumo, por el bien de tu bolsillo y por el del medio ambiente.

 

Energía

 

Comencemos por la definición de energía, que tradicionalmente es definida como la capacidad para producir trabajo, es decir, lo que se necesita para que algo pase, necesitamos energía para calefaccionarnos, para cocinar, para movilizarnos, en definitiva, la energía está presente todo el tiempo en nuestra cotidianeidad.

 

Ahora, la energía se produce a partir de diversas fuentes, ¿cuáles son esas fuentes y cómo integran la matriz energética de un país?

 

 

En el gráfico se puede ver como fue variando la matriz energética a lo largo de los años y como hoy dependemos en su mayoría de los combustibles fósiles para generar la energía que mueve a los autos, calefaccione nuestros hogares e ilumina edificios. Es una matriz energética que depende en su mayoría de recursos no renovables y que son contaminantes, recién se estima que la producción de energías renovables sea preponderante en unos 20 años aproximadamente. Además, como seguramente ya sabés, la mayoría de la energía que utilizamos es importada.

 

Por otro lado, el sector del transporte es uno de los principales responsables de la contaminación ambiental, a través de los vehículos y sus motores a combustión que queman el combustible necesario para moverlos. En nuestro país, el 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son generadas por el sector del transporte.

 

Eficiencia de los vehículos

 

Cuando hablamos de eficiencia energética hacemos referencia a cómo se aprovecha la energía utilizada para movernos, en este sentido no es lo mismo la energía necesaria para mover una bicicleta que para mover un auto.

 

Para analizar esto, tenemos que tener en cuenta que cuando más energía se requiere es cuando queremos sacar nuestro vehículo del reposo, ese primer pedaleo que damos cuando salimos en nuestra bicicleta o la patada que le damos a la moto para provocar la explosión que encienda el motor. Una vez el motor encendido, el trabajo es menor y ni hablar si vamos a una velocidad constante.

 

Claro que, si hablamos de eficiencia, nada más eficiente que movilizarnos en bicicleta, no consumimos más energía que la de nuestro cuerpo, no contaminamos y circulamos a velocidades seguras. El momento de mayor consumo energético será cuando demos ese primer pedaleo que nos saque del reposo, brindando la energía necesaria para mover el peso de nuestro cuerpo y lo poco que pueda pesar la bicicleta, ya una vez a velocidad constante el trabajo disminuye, pero qué pasa con los autos.

 

En el caso de los automóviles, si tenemos en cuenta un peso promedio de 1000 kg más nuestro peso, supongamos unos 75 kg, la energía utilizada para salir del reposo va en su mayoría a mover una máquina de 1 TN y no tanto en movernos a nosotros, pero además de usar mucha energía, solo se aprovecha entre un 12 a un 30% de ella, el resto se disemina en calor, mientras que en la bicicleta la eficiencia de la energía que utilizamos para mover el pedal se acerca al 99%.

 

En el caso de la bicicleta, utilizamos energía para sacarla del reposo y lograr movilizarnos, en el caso del auto, la energía utilizada se va en su mayoría en movilizar el auto y no en movilizar a la persona.

 

En el primer caso, utilizamos la bicicleta para movernos mientras que, en el segundo, el automóvil nos utiliza a nosotros para moverse.

 

Emisión

 

Claro que no todas las formas de moverse contribuyen del mismo modo a la emisión y para esto debemos tener en cuenta que el 92% de la población argentina vive en ciudades, que es donde ocurren la mayoría de los viajes.

 

 

Si observamos el gráfico anterior, vemos que los vehículos que más aportan a las emisiones de GEI son los automóviles y los camiones ligeros que sumados aportan prácticamente el 80% de gases contaminantes.

 

 
 

Conducción eficiente

 

Tal vez estés pensando mientras lees, que todo muy bien, pero no todo viaje puedo hacerlo en bicicleta y sí, es cierto, aunque te invito a que pienses cuántos de los viajes que hacés por día en auto, pueden ser realizados en bicicleta.

 

Ahora, si hacés uso del automóvil, existen prácticas que permiten hacerlo con mayor eficiencia.

 

Una manera de empezar es cuando comprés un vehículo, analices su ficha técnica, allí vas a encontrar el dato de cuantos litros de combustible consume por cada 100 kilómetros.

 

Para facilitar la explicación vamos a utilizar un modelo de auto con las siguientes características:

 

    • Gama media clase B
    • Naftero
    • Motor tipo 1.4
    • Tanque con capacidad de 55 litros
    • Consumo promedio de 10 litros/100 km
    • Recorrido anual de 12 000 km, con un consumo base de 1200 litros anuales.

Para empezar, un correcto mantenimiento y chequeo periódico alargará la vida útil del vehículo y disminuirá la posibilidad de siniestros viales, así como los gases contaminantes. Estos chequeos pueden ser realizados mediante la Verificación Técnica Vehicular o mediante los services programados.

 

Otro punto es controlar la presión de los neumáticos, al menos una vez por mes, si cuentan con una presión adecuada se ahorra en promedio un 3% de combustible.

 

Filtros de aire, aceite y combustible en mal estado harán que el trabajo del motor sea ineficiente y que tenga que aportar mayor cantidad de energía para realizar el mismo trabajo, por eso se aconseja un chequeo y cambio cuando sea necesario, ya que esto permitirá un ahorra de un 1,5% de combustible.

 

Distribuir el peso de manera uniforme también ayudará a ahorrar energía, un automóvil de tamaño mediano aumenta su consumo en un 1% por cada 25 kg de peso adicional. Por ejemplo, por cada 25 kg que no cargues en tu vehículo te vas a ahorrar 12 litros por año.

 

Una vez al volante, tené en cuenta no realizar aceleraciones bruscas, una buena referencia es circular a velocidades que no superen las 2000 RPM en caso de vehículos diesel y 2500 RPM en el caso de los vehículos nafteros.

 

Otra manera de ahorrar combustible es no frenar a último momento y evitar las maniobras bruscas, ir atento al tránsito te permitirá disminuir la velocidad en forma gradual en caso de ser necesario y ayudará a evitar siniestros viales.

 

Si te vas de viaje, tené en cuenta que circulando por encima de los 60 km/h con los vidrios bajos, se provocará un efecto paracaídas frenando el auto y obligándolo a consumir mayor cantidad de combustible. En tal caso, será más eficiente prender el aire y utilizarlo forma moderada.

 

 

Conclusiones

 

Como vimos en el desarrollo de la columna, nuestra matriz energética se compone en su mayoría de combustibles fósiles, que como ya sabes son recursos no renovables.

Una gran parte de la emisión de los GEI son provocados por el transporte, prácticamente por automóviles y camiones livianos. Este tipo de vehículos utilizan esta energía en forma ineficiente, contaminan y además se encuentran involucrados en numerosos siniestros viales.

 

En nuestros días, la energía es un bien escaso y por eso es importante racionalizar su uso y hacerlo de manera eficiente, es aquí donde radica la importancia de impulsar la movilidad activa, que no utiliza más energía que la de nuestro cuerpo, pero si aun así decidís utilizar el vehículo tené cuenta que existen prácticas mínimas que permitirán ahorrar energía, consumirla de manera eficiente y reducir la posibilidad de siniestros viales.

¿Y vos, conducís de forma eficiente?

 

Nos leemos en quince días.

Fuentes:

El gato y la caja, Movilidad: https://elgatoylacaja.com/clima/movilidad

Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP)