La Justicia Correccional de Olavarría dictó una condena por grooming

Un año de prisión fue la sanción emitida contra un hombre de 56 años de Capital. La víctima es un olavarriense que tenía 15 años cuando se dieron los hechos en 2017.


Un fallo condenatorio por “captación por medios tecnológicos de menores de edad con fines sexuales”, delito conocido como grooming, fue dictado días pasados por el Juzgado Correccional de Olavarría que encabeza la doctora Cecilia Desiata.

 

Un año de prisión de ejecución condicional fue la condena emitida contra Hernán Atilio Brizuela de 56 años, domiciliado en Capital. La víctima es un olavarriense que tenía 15 años cuando se dieron los hechos.

 

La jueza dio por acreditado que “en la ciudad de Olavarría, en el periodo comprendido entre el 7 y 15 de diciembre de 2017, un sujeto varón, contactó mediante redes sociales, primero Instagram y posteriormente Whatsapp (…) a un menor de 15 años de edad, con el fin de cometer algún delito contra la integridad sexual del adolescente”.

 

Se estableció mediante los elementos probatorios “la connotación sexual de los mensajes por Whatsapp y de las fotografías remitidas, donde pueden verse los genitales de un hombre -del sospechado de autoría, según sus dichos por la misma vía-, requiriéndole a la vez, fotografías de similares características a la víctima. Al tiempo que, indagaba sobre las posibilidades de tocamientos mutuos en los miembros viriles”.

 

Entre los elementos que consideró la Justicia para el fallo condenatorio se contaron que Brizuela “es muy conocido deportivamente, en tenis de mesa, que emocionó a la víctima conversar con él, porque es un deporte que, él también practicaba”. En ese sentido, “la conversación comenzó girando sobre el deporte, pero en un momento fue cambiando”. En el análisis de las comunicaciones, se determinó que “el imputado, sabía que la edad del contactado, no superaba la de la minoría”.

 

En el fallo se citan las declaraciones de la víctima quien expuso que “no tomaba conciencia de lo que ocurría. Que él no sabía que estaba siendo víctima de un delito y, recién al comentarlo en una cena, un adulto le dijo que era un delito”.

 

En tanto, también se refiere la declaración del imputado quien reconoció haber mantenido conversación con el adolescente, dijo que “pensaba que el mismo tendría entre entre 16 y 18 años. Que lo hizo bromeando”.

 

También se ponderó el impacto que estos hechos causaron en la vida de la víctima. La jueza Desiata definió “la extensión del daño causado al niño, que repitió de curso, cambió sus hábitos de vida y perdió la continuidad deportiva a partir de estos hechos”. También valoró “lo muy asimétrica de la relación entre ambos, no solo en virtud de la edad, sino por ser el imputado un referente deportivo del niño víctima, un deportista muy reconocido en los ámbito del tenis de mesa, multicampeón a nivel internacional, habiendo ganado plurales torneos y que, según contó la víctima, hasta estaba emocionado porque le había contestado la encuesta siendo quién deportivamente era ascendiente que explotó en perjuicio de su admirador”.-

 

Con esos elementos, la jueza dictó el veredicto condenatorio por el delito de “captación por medios tecnológicos de menores de edad con fines sexuales”.