La Casa de Helen en Cerro Negro: En la otra “cocina” de la arcilla, con la FIO como nexo

Estudiantes visitaron las instalaciones de la empresa. La iniciativa se realizó a través del Centro de Desarrollo Emprendedor e Innovación (CDEI) que depende de la Facultad y brinda asesoramiento en el moldeado de cerámicas.


De las bachas, guardas y zócalos que moldean en La Casa de Helen a la empresa Cerro Negro, donde se fabrican ladrillos, porcelanatos y cerámicos de manera industrial. “Ha sido una experiencia maravillosa presenciar con nuestros alumnos y la Facultad de Ingeniería el proceso en otra escala”, destaca Mauricio D´Amico, responsable del Taller de Constructores en el centro de formación integral, luego de visitar la planta fabril con sus estudiantes.

 

La propuesta forma parte de un vínculo entre la FIO y la institución de educación especial que no es nuevo. El intercambio socio-educativo es mutuo y surgió hace aproximadamente 10 años y desde 2015 tiene el apoyo del Centro de Desarrollo Emprendedor e Innovación (CDEI) de la Facultad.

 

A través del Taller de Constructores de La Casa de Helen se moldea la cerámica tanto en forma utilitaria como para decoración y el objetivo de desembarcar en la empresa ubicada a orillas de la Ruta 226 ya estaba planteado en 2019 pero estuvo frenado por la pandemia.

 

Este año pudo concretarse a través del eje de Extensión para Emprendedores del CDEI y fue un éxito dado que había un escenario previo de aprendizajes que abarcaba desde “la fórmula de la mezcla de arcilla para hacer productos hasta el cocinado de la pieza y en ese proceso intervenimos con estudiantes de la FIO, compartiendo saberes”, explica el ingeniero Joaquín Domato, director del CDEI.

 

Por su parte, la docente Xoana Gayo cumplió un rol clave. Además de impartir técnicas y orientación, hizo las gestiones ante la empresa Cerro Negro. “Hacemos vinculación y transferencia y alumnos de la FIO cumplen horas de voluntariado, con asesoramiento técnico, seminarios y charlas sobre salida laboral y venta de materiales”, explica con entusiasmo.

 

Es que, desde la Facultad intervienen en el preparado de esmaltes y pigmentos pero también en la confección de cada producto. Además “asesoramos y guiamos en los pedidos ya que hacen zócalos, cuencos, guardas con diferentes diseños étnicos donde usamos arcillas locales. A la hora de la horneada, como quemamos leña, plantamos árboles frutales que luego se usan en el taller de cocina”, detalla la docente, convencida de cada detalle está cuidado, incluso los ambientales.

 

Mauricio D´Amico pone en valor que estudiantes avanzados de diferentes carreras de Ingeniería asistan dos veces por semana a La Casa de Helen a “hacer cerámica con nosotros, con una línea de producción cuyo proceso va desde ir a buscar arcillas a yacimientos hasta las formulaciones de pastas. Hacemos piezas únicas destinadas a la arquitectura como bachas para baño y placas para pared y pisos, pero también cerámica para gastronomía”.

 

Las técnicas de esmaltado o los tipos de pastas forman parte de los aprendizajes que se generan, bajo la responsabilidad de la docente Xoana Gayo, y en ese contexto fue que se concretó la visita a la cerámica Cerro Negro, gestionada a través del CDEI.

 

 

Salir a la industria

 

“Nunca habíamos estado en una fábrica y fue sorpresa, asombro y alegría. Los chicos pudieron dimensionar in situ eso que les contaba sobre la industria”, admite Mauricio D´Amico.

 

Julieta Schwab es la directora del Centro de Formación Integral “La Casa de Helen” y también lo destaca. La institución pertenece a la modalidad especial y recibe a adolescentes y jóvenes de 14 a 21 años con diferentes discapacidades, agrupados en distintos talleres.

 

En el área de cerámica se trabaja con estudiantes de la FIO, en proyectos muy previos a la pandemia pero que estuvieron en pausa durante 2020 y 2021. Este año se retomó y “pudimos compartir dos grandes propuestas: la visita a una cantera de Sierras Bayas en busca de material y la segunda gran experiencia fue la visita a Cerro Negro gestionada por la FIO”, enfatiza Schwab.

 

Allí comprobaron el paso a paso del trabajo con arcilla que se realiza a nivel industrial y eso “fue más que significativo y valioso porque permite hacer el paralelo entre lo que realizan en la escuela de manera artesanal y lo que hace la fábrica usando el mismo insumo que es la arcilla. Estamos muy agradecidos con la FIO por compartir semejante experiencia”, observa.

 

 

Producir y ver producir

 

Desde 2015, el CDEI hace asesoramiento técnico para la caracterización de arcillas en la formulación de pastas, contemplando desde extracción de arcilla hasta el producto final en un desarrollo conjunto entre Xoana Gallo y Mauricio D´Amico.

 

“Participan alumnos de la FIO para ver cómo es el desarrollo de emprendimientos y la transferencia de conocimientos en ámbitos que quizá no se imaginan, tal como un centro de formación integral, y el impacto que eso provoca en chicos que luego deben insertarse laboralmente al egresar”, argumenta Esteban Seibel, desde el CDEI.

 

Asimismo, estudiantes de La Casa de Helen conocieron los laboratorios de Ingeniería para registrar “la elaboración de esmaltes. Hicimos una horneada y vieron que es accesible para todos” y en la visita a Cerro Negro “vieron que todo lo que hacen en el taller se replica a mayor escala. Cerramos el año muy contentos porque son pequeños pasitos para que los chicos puedan insertarse de manera más igualitaria dentro de la sociedad”, valora Seibel.

 

En la cerámica fueron recibidos por el ingeniero y director de Cerro Negro Marcelo Santángelo, desayuno mediante, quien les explicó el funcionamiento de la fábrica. Posteriormente, el ingeniero Fabián Belgrano guio la recorrida por el sistema de producción de porcelanatos, comenzando por el laboratorio hasta concluir con las piezas empaquetadas y palletizadas. Por último, el ingeniero Juan Galleni acompañó la visita a la planta de ladrillos cerámicos huecos.

 

Pasantías, todo un desafío

 

Cerro Negro tiene casi 130 años de historia y es una de las compañías más importantes del mercado como fabricante de ladrillos, vidrios y revestimientos para pisos y paredes de porcelanatos y cerámicos para la construcción.

 

“Entre la fábrica y la FIO hay convenios de pasantías y muchos estudiantes hicieron sus prácticas y luego quedaron trabajando”, destaca Xoana Gayo.

 

Desde ese lugar, concluye que podría generarse un nuevo desafío en términos laborales ya que los estudiantes de La Casa de Helen “conocen el proceso cerámico a nivel artesanal y quizá podrían desarrollar algún tipo de actividad”, adaptándose a las exigencias de una industria fabril como Cerro Negro en esa “otra cocina” de la arcilla, con la FIO como nexo.

 

Prensa Facultad de Ingeniería.