Un GIRO a los residuos de residentes y grandes generadores

Un repaso por el trabajo del programa mediante encuestas y entrevistas para conocer la vinculación con sus residuos y la metodología de trabajo para acompañar a los vecinos en la separación de residuos.


GIRO fue, en un principio, un programa y una experiencia eminentemente diseñada para usuarios residenciales. Analizamos, mediante encuestas y entrevistas en profundidad con olavarrienses de toda la ciudad, la forma en la que se vinculaban con sus residuos y la manera en que utilizaban el servicio y/o sistema de recolección.

 

En función de esos aprendizajes y a partir de un gran trabajo en equipo rediseñamos un calendario de recolección diferenciada en tres corrientes (reciclables, compostables y basura) y comenzamos a pilotar diferentes experiencias para respaldar y acompañar la curva de aprendizaje y ser el sostén en la adaptación de nuevos hábitos y comportamientos.

 

Cuando comenzamos a incorporar otras zonas al nuevo servicio -cada vez más céntricas y comerciales-, empezamos a trabajar con actores que tenían necesidades diferentes a la de los residentes y que no podían ser satisfechas a partir del nuevo calendario de recolección. Y no hablamos de los pequeños comercios entramados en las zonas residenciales, que si lograron adaptarse. Hablamos del trabajo que llevamos adelante con los edificios multivivienda de más de 30 unidades funcionales, con los locales gastronómicos, con las grandes superficies comerciales y asociaciones civiles como clubes, además de otras instituciones como escuelas y barrios privados.

 

Al entrar en contacto con estas nuevas tipologías de usuarios, denominados grandes generadores, repensamos el servicio y los puntos de contacto para atender a sus necesidades específicas. La metodología que seguimos fue idéntica a la que utilizamos con los residentes: entrevistas en profundidad, reuniones grupales, visitas de reconocimiento de los espacios de trabajo y gestión de residuos. Profundizamos específicamente en aquellos puntos de dolor que la separación en tres corrientes podía ocasionar en el futuro.

 

Desarrollamos cursos y materiales de capacitación para los trabajadores y responsables de la gestión de residuos, manuales de buenas prácticas y herramientas concretas de asistencia y soporte como guías de separación, imanes, stickers recordatorios y contenedores adecuados a cada rubro.

 

Este repensar del servicio y ponerlo a prueba nos trajo aprendizajes y experiencias enriquecedoras y gratificantes. Superaron nuestras expectativas y demostraron que todas las necesidades pueden ser satisfechas.

 

De la prueba piloto para grandes generadores realizada en mayo de 2022 aprendimos que aquellos lugares que generan una gran cantidad de residuos compostables necesitan una ruta o rutas especificas para esta corriente. En nuestra ciudad, los orgánicos representan casi la mitad de los residuos sólidos urbanos que se disponen en el relleno sanitario. Es importante que su separación sea cuidada y limpia, para que pueda llegar en las mejores condiciones a la Planta de Compostaje.

 

El diseño, sabemos, resultó positivo para los usuarios que nos comunicaron que una vez adquirido el hábito de la separación en origen, continuar es muy fácil y se vuelve prácticamente automático. Incluso más, en las oportunidades que fuimos a visitarlos para seguir con el acompañamiento, pudieron comentarnos, llenos de orgullo, que a partir de la capacitación recibida desde el Programa GIRO, ellos mismos, se encargan a su vez de capacitar a su personal. Así es como lo viven Antonio, de la verdulería “Los Mendocinos”, Camila, de “Estilo Campo” y Ramón, de “Café Vega”.

 

La forma de organización, en el caso de estos comercios es similar, realizan una primera separación en recipientes medianos, para luego acopiar los materiales en contenedores más espaciosos y dejar todo preparado a la hora de tener que sacar los residuos. Algunos ya forman parte de algún piloto y participan de la recolección diferenciada y otros, optan por llevar sus materiales separados al Giromóvil.

 

De la prueba piloto realizada en septiembre de 2022 en una escuela primaria de la ciudad comprendimos como trabajan los establecimientos educativos y reafirmamos la importancia del acompañamiento. Además, pudimos sortear un gran desafío: pensar y diseñar un modelo de gestión de residuos para una institución con comedor. En este caso, centramos la solución en el armado y puesta en funcionamiento de una compostera comunitaria. Que no solo funcionó y funciona desde el día de su inauguración, sino que sirvió como un disparador para motivar a integrantes de la escuela, a compostar en sus hogares.

 

Pensamos por y para todos: no habrá vecino en la ciudad de Olavarría que no cuente con el acompañamiento para pasarse al sistema de recolección diferenciada.